Juventud MarxistaLa cultura proletaria y las juventudes

La cultura como fenómeno social, esta determinada por la sociedad en general, y esta a su vez, por las relaciones de producción del sistema socio-económico predominante en la época. En palabras mas simples, nuestra cultura en general, está enmarcada bajo el cerco del sistema capitalista. En tal sentido, podemos a “groso modo”, encontrar en las clases sociales, patrones culturales propios de cada una.

En primer lugar, podemos diferenciar a la pomposa cultura burguesa. La cual socialmente – en la sociedad capitalista – tiene una mayor importancia. Se trata del culto a la explotación del hombre por el hombre, al parasitarismo, y a los excesos. Esta, cargada de toda la ideología de la clase dominante, la vemos reflejada en todo el aparato mediático, cultura y educativo dirigido y manejado por la misma burguesía.

Nos enseña a admirar a burgueses como Lorenzo Mendoza, por ser “emprendedores”, y haber logrado alcanzar grandes éxitos en base a su “esfuerzo propio, trabajo honrado, y su conocimiento”. Sin embargo, nada mas alejado de la realidad. No basta el trabajo propio para hacerse multimillonario como Mendoza. Hace falta emplear la fuerza de trabajo de muchas otras personas, para poder alcanzar el sueño parasitario del burgués: tener suficiente dinero, para no tener que trabajar más.

Contrario a lo que la burguesía afirma, el pobre no es pobre por ser flojo, sino porque toda la riqueza que produce queda en manos del sector minoritario de la sociedad, que como parásitos, se apropian de todo este capital, ¿Quienes son los flojos entonces?

Incluso Bill Gates, no se hizo el magnate que conocemos, hasta que pudo tener una empresa capitalista. Su trabajo propio, y esfuerzo personal, fue meramente haber desarrollado un sistema operativo novedoso, sin embargo esto no genera dinero por si solo. Para llegar a acumular el enorme de capital que posee en la actualidad, fue necesario convertir su sistema operativo en mercancía para comercializarlo. Y para esto hizo falta emplear cada vez mas y mas personas, que a cambio de un salario, produjesen toda la plusvalía que se queda en manos de Bill. Quien ahora, al haber acumulado una cantidad de dinero suficiente para pagar toda la fuerza de trabajo necesaria en el proceso productivo, se ve emancipado del trabajo, ya que otros, aportan todo el esfuerzo propio, trabajo honrado y conocimiento, que él ya no.

Esta cultura burguesa nos enseña todos los antivalores propios del capitalismo, como el egoísmo, el irrespeto hacia el prójimo, etc. ya que en la práctica solo acumulando, y no compartiendo, se puede lograr el sueño burgués, la meta es ganar más y más, sin importar las consecuencias, o los males que ocasionemos para el resto de la sociedad: contaminación, calentamiento global, desgaste físico de los trabajadores, etc.

De vivir para los excesos y abusos, el dinero es poder, te consigue una vida para y por la complacencia, sólo para satisfacer las necesidades reales y las creadas artificialmente por la mercadotecnia. Nos enseña a pensar que el trabajo es meramente un sacrificio, una forma de obtener los recursos para adquirir mercancías que “necesitamos”.

De esta forma, esta cultura termina filtrándose en las otras capas de la sociedad, en los sectores lumpenizados por eje. aquellos que carecen de un ingreso económico, se ven motivados a robar, ya que “deben adquirir” de una forma u otra, las mercancías que el capitalismo “tiene para ellos”.

Este proceso de degeneración es reforzado por la misma burguesía, especialmente sobre las juventudes, a través de todo el aparato mediático exaltan al ladrón, al Narcotraficante, al mujeriego, al pistolero, al que no estudia y busca la vida fácil. A través de periódicos como “El Propio” en Venezuela, las Narco-novelas en Colombia, los Narco-corridos en México, el genero musical “Reggaeton” en latinoamérica, las películas de vaqueros, de mafiosos, de traficantes, y de violencia en general en Holywood, etc.

En la clase obrera por el contrario, la cultura se basa en el trabajo, en la responsabilidad, en la puntualidad, etc. Estos valores, también necesarios en el socialismo, son forjados por el látigo del patrono, en beneficio de la clase explotadora. Ya que desde muy jóvenes se nos obliga a regirnos y respetar estas reglas, y a la larga estas mismas reglas terminan siendo parte de nuestra costumbre, de nuestra propia cultura. Por esto debemos mantener la cultura del trabajo, en beneficio ya no de la burguesía, sino de la clase trabajadora.

Por todo lo antes expuesto y mucho más, los marxistas negamos la cultura burguesa, por estar basada en una doble “moral”. Ya que mientras se nos habla de una sociedad para todos por igual, de lo que es bueno y malo, de la justicia, etc. en la práctica poco o nada se cumple, ya que unos pocos tienen privilegios, que los hacen estar muy por encima del resto.

Las juventudes deben saber identificar que elementos culturales de su entorno pertenecen a la inmoral cultura burguesa, y que elementos son realmente de la cultura de nuestra clase trabajadora. Se trata de tomar todo lo que sirva de la sociedad capitalista – aunque muy poco sea – y usarlo en beneficio de la sociedad, para construir el socialismo.


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