Juventud MarxistaLa juventud, una mercancía para el capitalismo

El capitalismo, es mucho mas que solo modo de producción, donde un patrono paga un salario, o en otras palabras donde compra la fuerza de trabajo de los trabajadores, y por medio de este trámite contractual, se “legitima” la apropiación de toda la producción de la sociedad, que pasa a manos de la burguesía.

El capitalismo es más complejo, llega a abordarnos y rodearnos en nuestro entorno social, en nuestro día a día. Lo podemos ubicar a simple vista en espacios tan amplios como el aparato educativo, creado para moldear a los jóvenes para que formen parte del sistema capitalista con carreras como la Administración, la Contabilidad etc. En los medios de comunicación, donde los burgueses, dueños de estos, dirigen todo su esfuerzos en reforzar la alienación y adormecer a las juventudes para que no lleven a cabo su naturaleza revolucionaria. Sin embargo el capitalismo también llega a filtrarse y penetrar en la “espiritualidad” de las personas, en la subjetividad de nuestra cultura, conciencia, moral, etc. Sin que nos demos cuenta que esto ocurre.

Las juventudes están sometidas a un constante bombardeo mediático, laboral, social y cultural. Se trata de hacernos pensar a todos por igual, de aceptar al sistema establecido, como un producto propio de la naturaleza humana, y que al ser así, la competencia salvaje y el egoísmo, propios del capitalismo, son un eco de la misma humanidad. En tal sentido, no se puede cambiar, ya que de hacerlo iríamos en contra de la “verdadera” naturaleza humana.

Se nos ha dicho que la naturaleza animal, de la que formamos parte como humanos, se rige por la “Ley del mas Fuerte”, se nos enseña esto directa e indirectamente, se nos recuerda como el león, el “rey de la selva”, domina a las gacelas y otros animales herbívoros “inferiores”, y se alimenta de estos, y que para el mantenimiento, funcionamiento y continuidad del ecosistema y medio ambiente, esto es necesario. Bajo esta visión parcializada, los burgueses, quienes creen ser mejores o mas fuertes que los trabajadores, se consideran los leones necesarios para que la humanidad mantenga este “statu quo”, ya que “no hay otra forma posible” para que funcione correctamente la sociedad.

Pero en las relaciones animales de la naturaleza, y el medio ambiente, no se nos cuenta la historia completa, hay mucho más que decir en torno al león y los demás animales que le rodean. Contrario a esta parcialidad de la realidad que nos enseñan los burgueses, para justificar una falsa naturaleza humana, el león, siendo el animal mas fuerte de su entorno, es indefenso ante un grupo organizado de hienas. Estas hienas son débiles en forma individual en contra de los leones. Siendo mas pequeñas y sin las capacidades evolutivas que los reyes de la selva han desarrollado con el paso de los siglos, sin embargo, al trabajar en conjunto, al desarrollar una sociedad donde todos se esfuerzan por el bien común, y donde la colaboración y no la fuerza, es el elemento clave. Pueden derrotar al león e incluso hacerlo huir de miedo.

Esta es una lección que la burguesía no quiere que aprendamos, que esta supuesta “ley del más fuerte”, está subordinada ante la “ley del más apto a cooperar”.

El capital mundial que es producido por el trabajo del 99% de la población, se queda en las manos solo del 1% restante. Esto es el capitalismo, y para que lo siga siendo, es necesario que este 99%, en otras palabras de la clase trabajadora, sigan siendo trabajadores, y que que la burguesía (1%), sigan siendo los mismos.

Para la burguesía las juventudes no son mas que meras mercancías que pueden comprar barato dentro de ese vasto “ejército obrero de reserva”, para que luego le produzcan más y mejores ganancias en sus fábricas, empresas y negocios, multiplicando enormemente su inversión. Es una compra tan rentable para la burguesía, que esta misma “mercancía”, es capaz de auto-mejorarse a través de la profesionalización educativa, sin que el patrono invierta un centavo, mientras paga el mismo salario por una fuerza de trabajo ahora mas productiva. La juventud por lo general sólo va a la universidad, para aprender un oficio laboral, para aprender a producir mas y mejores ganancias a los capitalistas. Y para educarlos en el “arte” de reproducir las relaciones de producción capitalistas, de mantener el “statu quo”.

Sólo el socialismo, a través de la socialización de los medios de producción, permite que las juventudes se emancipen de este aparato educativo ideologizante, y puedan educarse para ser personas y no simples mercancía para el beneficio de unas minorías, dentro del sistema capitalista.


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