La experiencia de todo un siglo de situaciones revolucionarias y de continua lucha de clases, nos demuestra sin equívoco alguno, que toda situación revolucionaria es un proceso dinámico y dialéctico, es decir, que no es estático ni sigue desarrollos lentos, graduales y progresivos, sino que por el contrario, tiene avances, virajes y cambios bruscos, e incluso retrocesos...

Tercera parte del análisis de perspectivas para Venezuela.


La amenaza mortal contra la Revolución Bolivariana: El reflujo de las masas revolucionarias

Como hemos explicado los marxistas del PSUV de manera exhaustiva en numerosos artículos y documentos, mientras los problemas principales de las masas, generados en última instancia por el modo capitalista de producción, no sean resueltos de manera definitiva, elevando notablemente con ello, el nivel de vida de las masas, siempre existirá el peligro de que éstas últimas entren en un proceso de desgaste y desmoralización, producto de las miserias y penurias de su existencia y la no superación de éstas por medio de la revolución.

Dicha situación, al final conducirá necesariamente al inicio de un proceso de despolitización y desmovilización entre las masas, es decir, a una situación en la que, frente a los ataques de la burguesía, las masas ya no defenderán ni apoyarán la revolución como antes, poniendo en peligro el futuro de la misma.

Todo el siglo XX, ha sido una demostración fehaciente de esta tesis. Una tras otra, han surgido y caído revoluciones por esta misma razón, y la Revolución Bolivariana no es ni será una excepción a esta regla demostrada por el devenir histórico.

Ejemplos como la “Revolución de los Claveles” en Portugal en 1974, la Revolución española de los años 30 o la Revolución Sandinista en los años 80, muestran cómo, si no son resueltos de manera total y definitiva los problemas acuciantes de las masas, tarde o incluso muy temprano, un sector de éstas siempre tenderá hacia la desmoralización y desmovilización, es decir, hacia el reflujo. Lo sorprendente ha sido que este proceso no se haya dado en grado mayor hasta el momento, en la revolución bolivariana.

Precisamente, en la medida en que la Revolución Bolivariana ha significado la conquista de enormes reivindicaciones políticas, sociales y económicas, ésta ha ganado un enorme apoyo y simpatía entre la clase trabajadora y las masas oprimidas de nuestra sociedad. El gobierno bolivariano se ha visto favorecido también por la coyuntura económica de altos precios del petroleo, pudiendo usar una parte importante de la renta petrolera en planes sociales.

He ahí uno de los pilares fundamentales de la revolución, que la burguesía ha sido incapaz de comprender, y que por lo tanto la ha blindado frente a los sistemáticos ataques de la contrarrevolución.

Sin embargo, a pesar de todas estas grandiosas conquistas y reivindicaciones, siguen existiendo problemas sociales y económicos que afectan y oprimen a las masas trabajadoras, dado que la causa última de todos estos males sociales, el capitalismo, sigue existiendo casi intacto en nuestro país. No se trata solamente de los problemas de la inflación, el desabastecimiento y el crímen. Otro poderoso elemento que puede contribuir a la desmovilización de las masas revolucionarias es la burocracia y los reformistas que a cada paso bloquean la iniciativa revolucionaria desde abajo, destruyen los elementos de control obrero, mientras se llenan la boca de “socialismo”, “Chavez” y demás, pero las masas saben los beneficios materiales, prebendas y privilegios que obtienen de la revolución.

Como hemos explicado en numerosos artículos, el talón de Aquiles de la Revolución Bolivariana radica precisamente en el hecho de ser una revolución incompleta, una revolución en la que no se ha llevado todavía hasta sus últimas consecuencias, la lucha por la abolición del régimen burgués de propiedad, y por la transformación revolucionaria del aparato de estado burgués.

Cualquier intento serio de elevar el nivel de vida de las masas, en el que se aspire a solventar de manera definitiva y total, los principales problemas del pueblo trabajador, en algún momento terminará por chocar y confrontar el freno contrarrevolucionario que imponen ambos elementos, (la propiedad privada de los medios de producción y el estado burgués).

Mientras esta situación no sea resuelta, la tendencia hacia la desmoralización y desmovilización entre un sector de las masas será un hecho, lo que significaría un grave debilitamiento de la revolución y por lo tanto, la posibilidad de un avance contundente de la burguesía para derrotar a la revolución y aplastar al movimiento de masas.

Es precisamente ése, el panorama que se vislumbra para nuestra revolución, mientras la revolucion no sea completada y sea resuelta bajo líneas socialistas, y ello lo demuestran los resultados de cada una de las elecciones llevadas a cabo durante los últimos años, desde el 2007 en adelante.

El reflujo de las masas trabajadoras y las elecciones

Las elecciones del año 2006 demostraron cómo, gracias a las políticas sociales y económicas de la revolución, se robusteció enormemente la base de apoyo popular de ésta, sin embargo, un año después, en el referéndum para la aprobación de la reforma constitucional, se pudo evidenciar el grave impacto que sobre la conciencia de los sectores menos politizados de las masas, tuvo la política de guerra económica de la burguesía, que ya por aquel entonces comenzaba a llevarse adelante con cierta fuerza.

Posteriormente, en las elecciones regionales del año 2008, a pesar de que a nivel nacional logró recuperarse una parte muy importante del voto perdido en el referéndum de la reforma, el reflujo local en determinados municipios y regiones del país, se reflejó en derrotas importantes del PSUV en municipios clave como fue el caso del municipio Sucre del Edo. Miranda, que además forma parte del área metropolitana de Caracas, y contribuyó a su vez en la derrota del PSUV en la Alcaldía Metropolitana de Caracas.

Asimismo, la derecha logró retomar el control de estados como Táchira, Carabobo y Miranda, cuyas gobernaciones estaban anteriormente en manos de la revolución. Un hecho que es fundamental resaltar, es que en algunas de estas localidades, el reflujo que se ha producido entre sectores de las masas, no ha podido ser revertido, como es el caso del Municipio Sucre de Miranda, el resto de los municipios del este de Caracas, el municipio Maracaibo, capital del Edo. Zulia y el municipio Libertador capital del Edo. Mérida entre muchos otros, lo que revela la gravedad de éste fenómeno, ya que sectores que históricamente venían votando por la revolución, se han abstenido en las siguientes elecciones, o votan ahora por la derecha, sin que hayan podido ser recuperados para el lado revolucionario.

En el referéndum para la aprobación de la enmienda en 2009 sin embargo, se recuperó enormemente el voto a favor de la revolución. Uno de los factores centrales para ello radicó en que lo que se disputaba en dicha elección, era la continuidad del presidente Chávez en el poder y por ende la continuidad de la revolución, lo que constituía un poderoso motivo para la movilización de las masas.

Sin embargo, un hecho a resaltar es que la diferencia alcanzada a favor de la revolución, no llegaría a ser la de 2006, de tres millones de votos por encima de la votación alcanzada por la derecha, sino que apenas se alcanzó un millón y medio de votos a favor de la revolución. Ello, demuestra que ya en aquel momento, un sector de las masas que habían venido votando por la revolución desde sus inicios, ahora se abstenían de votar, o incluso votaban a favor de la derecha.

Esta situación se recrudecería en las elecciones parlamentarias del año siguiente, en las que, el descontento de un importante sector de las masas hacia diversos dirigentes de la burocracia, así como el desgaste y la desmoralización de sectores de las bases bolivarianas, arrojarían como resultado, 5.423.324 votos para el PSUV y los partidos aliados, y 5.320.364 votos para la oposición, es decir, una diferencia de apenas 100.000 votos sobre la oposición, lo que dejó al descubierto la existencia de un peligroso proceso de reflujo entre las masas.

Posteriormente, en las siguientes elecciones, que serían las presidenciales de 2012, podría constatarse que el apoyo popular a favor del presidente Chávez y la capacidad de movilización popular en defensa de la revolución se mantenía con la misma fuerza, sin embargo, el resultado de las elecciones volvía a evidenciar el desarrollo de un peligroso proceso de reflujo.

Aquella diferencia de tres millones de votos no volvería a ser alcanzada y lo que es más grave aún, ello no se debió a un aumento de la abstención, puesto que el porcentaje de abstención fue menor que en las presidenciales de 2006, lo cual necesariamente implica, que un sector de las masas tradicionalmente chavistas, había votado a favor de Capriles, es decir, que un sector del pueblo se estaba pasando a la derecha.

Luego, aunque las elecciones regionales de Diciembre de ése mismo año, parecen refutar esta tesis, la contundente victoria del PSUV en las mismas tiene razones muy específicas. En primer lugar, el llamado personal realizado por el presidente Chávez a las bases bolivarianas para participar en dichas elecciones, justo antes de su último viaje a Cuba, y en segundo lugar, la desmoralización previa que traían las bases de la oposición, ante la derrota de Septiembre en las presidenciales.

Sobre la base de esos dos factores, es que el PSUV logró la contundente victoria obtenida en Diciembre de aquel año, incluso recuperando las gobernaciones de los estados Táchira, Carabobo y Zulia, lo que aparentemente pareciera mostrar una retroceso del proceso de reflujo, pero no es así.

Una vez fallecido el presidente Chávez, este peligroso proceso que se ha venido desarrollando entre las bases del chavismo, quedó completamente al desnudo en las elecciones presidenciales del 14 de Abril de 2013, cuando contrariamente a lo que muchos y muchas camaradas llegamos a pensar, el margen entre el compañero Maduro y Capriles fue extremadamente estrecho, apenas de 300.000 votos por encima de la votación alcanzada por la derecha.

Sin embargo, a su vez es importante recalcar, que la desaparición física del presidente Chávez constituyó un factor de mucho peso sobre tal resultado. La temprana muerte del presidente, quizás todavía no asimilada política y emocionalmente por una gran cantidad de camaradas, unido a la descarada propaganda de la derecha previa a dichas elecciones, en la que se manipuló metódicamente la psicología de ciertos sectores de las masas chavistas, tuvo también un impacto sobre el resultado de las elecciones.

Con ello queremos expresar, que el resultado electoral quizás fue mucho más grave que el nivel de reflujo real que existe actualmente entre las masas, es decir, que aunque el ajustado resultado evidenció claramente el proceso de reflujo, sin embargo es muy posible que el resultado también se debiera a una combinación de factores muy específicos, y que el proceso real de reflujo no fuese todavía tan grave.

Así, llegamos a las elecciones de Diciembre de 2013, que bien parecieran demostrar lo contrario de lo que hemos venido explicando hasta ahora.

Todas las encuestas previas a las elecciones municipales de 2013, arrojaban números negativos para el PSUV y los partidos aliados. Fue la ofensiva económica precisamente, el elemento que cambió todo el curso que estaban teniendo y que tendrían los acontecimientos. La reducción de los precios de un sin número de bienes de consumo, lo que permitió a miles de familias obreras de todo el país, adquirirlos a un menor costo de venta, así como el castigo impuesto a muchos de los burgueses implicados en casos de acaparamiento y especulación, fue el elemento clave que permitió recuperar el ánimo de las masas, y que las movilizó para obtener la contundente victoria del PSUV en dichas elecciones.

Ahora bien, en la actualidad los niveles de especulación, inflación, acaparamiento y desabastecimiento se mantienen, y por lo tanto, siguen afectando a las masas trabajadoras del país. Bajo tales condiciones, el descontento y la desmoralización entre un sector de éstas se continuará desarrollando con fuerza.

Si la guerra económica no termina con una victoria para la revolución, siendo reducidos de manera drástica los niveles de inflación y desabastecimiento existentes, el proceso de reflujo se agudizará hasta alcanzar niveles peligrosos, convirtiéndose así en una amenaza mortal para la revolución, sobre todo, de cara a las próximas elecciones a realizarse el año entrante y luego en el posible revocatorio presidencial en el 2016.

En síntesis, desde hace varios años, las elecciones han venido demostrando la existencia de un proceso de reflujo y de crecimiento del descontento entre sectores de las masas, que como bien ha enseñado la experiencia histórica de otros procesos revolucionarios a lo largo del siglo pasado, tarde o temprano preparará las condiciones políticas para una derrota definitiva y aplastante de la revolución, y de las organizaciones revolucionarias.