En la última jornada de una visita
muy exitosa del camarada Alan Woods a Maturín, se celebró un acto con
más de cien obreros petroleros en el club los Pinos de Campo Rojo,
Punta de Mata municipio Ezequiel Zamora del estado Monagas.
El
camarada Alan, como ya hizo en otras ocasiones, insistió en la vigencia
de las ideas del marxismo. Insistió una vez más, en que la crisis
mundial del capitalismo era una crisis de sobreproducción que está
causando la destrucción de 25 millones de puestos de trabajos tan solo
en los países capitalistas atrasados y que estaba afectando seriamente
a países como Venezuela.
En la última jornada de una visita
muy exitosa del camarada Alan Woods a Maturín, se celebró un acto con
más de cien obreros petroleros en el club los Pinos de Campo Rojo,
Punta de Mata municipio Ezequiel Zamora del estado Monagas.
El
camarada Alan, como ya hizo en otras ocasiones, insistió en la vigencia
de las ideas del marxismo. Insistió una vez más, en que la crisis
mundial del capitalismo era una crisis de sobreproducción que está
causando la destrucción de 25 millones de puestos de trabajos tan solo
en los países capitalistas atrasados y que estaba afectando seriamente
a países como Venezuela.
Alan explicó que en un sector tan clave como el automovilístico,
había un exceso de capacidad a nivel mundial de un 30%. Esto quiere
decir que se podría cerrar una tercera parte de las empresas
automovilísticas del mundo, y aun así tendrían dificultades para
encontrar un mercado para los stocks existentes. “Están cerrando
fábricas y atacando a los trabajadores en muchos países. Aquí, en
Venezuela, la General Motors ha cerrado su fábrica durante tres meses y
los dueños de Toyota también están atacando a los trabajadores. El
ataque más preocupante está en Mistsubishi, en Barcelona estado
Anzoátegui, donde quieren despedir a 156 obreros, entre los cuales
están 11 dirigentes sindicales. No entiendo cómo es posible que en una
revolución socialista se ataque a obreros de esta manera. En
Mistsubishi, la policía ha matado a dos obreros, esto es intolerable”,
dijo el dirigente marxista.
El tema de Mitsubishi ha estado presente en todos los actos de Alan,
incluyendo un programa de radio con una amplia difusión ayer, cuando
hizo un llamado a todo mundo a acudir en defensa de estos trabajadores.
También hizo hincapié en la problemática de la fábrica ocupada de
Gotcha en el estado Aragua, donde 40 trabajadoras llevan más de un año
ocupando las fábricas y exigiendo expropiación. En una escuela de
cuadros de PDVSA en el día de ayer fueron aprobadas mociones de
urgencia sobre ambos casos, y los principales dirigentes obreros de
PDVSA Maturín se comprometieron a lanzar iniciativas de solidaridad.
En la parte final de su discurso el camarada Alan hizo un balance
crítico de los últimos 11 años de la revolución bolivariana,
insistiendo en la necesidad de llevar la revolución hasta las últimas
consecuencias mediante la expropiación de la oligarquía. También hizo
hincapié en la necesidad de luchar contra la burocracia: “Ya es hora de
que las bases obreras tomen el control del proceso revolucionario”,
afirmó mediante aplausos entusiastas.
En el debate que siguió su discurso, los obreros petroleros
explicaron como tomaron el control de las instalaciones petroleras
durante el paro petrolero de 2002-03. Un obrero llamado Julio Díaz
dijo: “El otro día estaba leyendo mis apuntes de aquel periodo, con un
sentimiento de gran honor. Nuestros gerentes eran todos pro-yankee
reaccionarios. Ellos dijeron que no era posible hacer funcionar las
instalaciones durante por lo menos tres meses alegando la falta de
inversiones. Nosotros sabíamos que era mentira. Nos reunimos en secreto
y decidimos tomar control de la empresa, hasta hablábamos en clave
cambiando el nombre de las estaciones que teníamos tomadas, para que no
descubrieran el plan. Expresábamos que el petróleo debe pertenecer a
todo el pueblo venezolano y no a un puñado de ricachones. Hay camaradas
aquí en este acto que participaron en esta acción. Dijimos: ‘hay
suficiente presión para sacar el petróleo y lo vamos a sacar ahora
mismo’. Demostramos lo que éramos capaces de hacer. Discutimos,
analizamos y finalmente lo logramos. Yo me río cuando dicen que ya
tenemos socialismo en Venezuela, cuando hay empresas privadas que
explotan a los trabajadores. En PDVSA sabemos lo que queremos: La
abolición total de la propiedad privada. Tenemos que comprometernos
aquí mismo a destruir el estado burgués. Si no lo hacemos podemos
acabar como en la Comuna de París. No se trata de cambiar a
gobernadores y alcaldes por otros. Tenemos que desarrollar los consejos
comunales y otros organismos de poder popular de la base. Tenemos que
destruir el Estado burgués y sustituirlo por el Estado de los
trabajadores. El capitalismo tiene que morir para que el socialismo
pueda vivir ¡Patria, socialismo o muerte!”
Otros camaradas hicieron duras críticas a los gerentes de PDVSA,
insistiendo en el papel dirigente de la clase obrera y la necesidad del
control obrero. Otros preguntaron cuál era la actitud del camarada Alan
hacia el llamado del comandante Hugo Chávez de crear la V Internacional.
En su respuesta, el camarada Alan explicó que el marxismo no estaba
en contradicción con el bolivarianismo: “Simón Bolívar fue un gran
revolucionario, pero era un revolucionario de la época de la revolución
burguesa democrática. Tomó su inspiración en la revolución francesa, y
aplicó estas ideas de una forma creativa a las condiciones concretas de
América Latina. Carlos Marx también era un gran revolucionario, pero de
otra época - la época de la revolución proletaria y del socialismo”.
Alan hizo hincapié en el papel dirigente del proletariado en la
revolución bolivariana. Haciendose eco de las maravillosas
intervenciones de los camaradas obreros que dirigieron la ocupación de
las empresas en el 2002-03 Alan declaró: “Si somos capaces de manejar
las empresas petroleras, por qué no vamos a ser capaces de administrar
la sociedad y el Estado?” En conclusión, Alan señaló las enormes
posibilidades de una federación socialista de América Latina: “Este
gran continente tiene de todo: Riqueza mineral, petróleo, selvas, ríos,
agricultura fértil y, sobre todo, recursos humanos sin límites. Tenemos
todas las posibilidades de crear un paraíso en este mundo. Pero la
burguesía y las oligarquías en los últimos doscientos años desde la
muerte de Simón Bolívar han dividido el cuerpo vivo de América Latina,
reduciendo lo que debería de ser un hermoso jardín en un desierto de
miseria, hambre y explotación.”
Alan insistió en que la revolución bolivariana era un punto de
referencia para millones de obreros campesinos y jóvenes en América
Latina y en el resto del mundo: “Hay que llevar la revolución
socialista hasta el final. Si hacemos una llamada a los obreros y
campesinos de América Latina, el dominio de las oligarquías no durará
una semana y la revolución bolivariana podría ser el punto de partida
del triunfo de la revolución socialista, no sólo en América Latina sino
a nivel mundial”.
El discurso del camarada Alan Woods fue recibido con aplausos
entusiastas de los asistentes. Muchos se apuntaron a la Corriente
Marxista Internacional y compraron el libro Reformismo o Revolución.
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