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| Trabajadoras de empresa Gotcha en Aragua solicitan medida de nacionalización |
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| Escrito por Luis Tovías Baciao | ||
| Martes 23 de Noviembre de 2010 | ||
Las trabajadoras de la fábrica Gotcha, de La Morita (municipio aragüeño Linares Alcántara), insisten en que “hay que perseverar para vencer”, pues llevan dos años de lucha para mantener “con las uñas” esta factoría, que cayó en la quiebra por el mal manejo de sus dueños. Desde entonces, solicitan al Gobierno revolucionario la nacionalización que permita darle un impulso productivo. Dormir por turno para cuidar las máquinas, comer con los hijos en este espacio y dividirse las tareas de limpieza son apenas fragmentos de la cotidianidad que deben sortear estas mujeres.
Sin embargo, esperan que antes de que finalice el año, su resolución sea recompensada con un decreto presidencial que permita crear aquí un centro de producción socialista Jenny Cortéz, unas de las trabajadoras, asegura que se vieron obligadas a tomar la fábrica por primera vez en 2006 porque trabajaban bajo la figura de la tercerización. “Entonces decidimos hacer un sindicato, pero cuando lo legalizamos, el patrón nos despidió”, acota. El despido no las amilanó. Por el contrario, realizaron una toma que se prolongó por seis meses hasta que fueron reenganchadas. “Sin embargo, en 2008 volvieron los despidos y retomamos la lucha con una segunda toma. Desde esos días empezamos a dormir en la fábrica”, cuenta Cortéz. La obrera aclara que antes de la acción reivindicativa, ya la textilera estaba siendo desmantelada, lo que ellas señalan como una maniobra para quebrarla. “En ese tránsito se emitió una providencia administrativa para ir a un Tribunal Laboral, pero hasta la fecha no se ha logrado demostrar el fraude efectuado por el patrón”. De más de 60 trabajadoras quedan 20 en pie de lucha. “La razón de ese bajón fue porque el capitalista logró comprar, desviar y neutralizar a varias compañeras. Otras simplemente no estaban dispuestas a llevar este conflicto hasta sus últimas consecuencias”, detalla Cortéz. “A DIOS ROGANDO Y CON EL MAZO DANDO” Para mantener con vida la empresa se conformó el Consejo de Trabajadoras. “Nos abocamos a ofrecer servicios de confección. Con eso percibimos algo para mantenernos con menos del salario mínimo para cada una, además de sacar lo necesario al mantenimiento de estos espacios, mientras persistimos en la cruzada legal”, subraya Jenny Cortéz. La luchadora dice que ella y sus compañeras están seguras que su determinación no será en vano. “La nacionalización que le pedimos a nuestro comandante Hugo Chávez es la única forma de derribar la explotación en las empresas”, reflexiona en voz alta. Cortéz afirma, además, que en estos dos años han demostrado que están capacitadas para sacar adelante la planta. Y asegura que la gestión obrera tendrá impacto en las comunidades de los alrededores. “La gente y las organizaciones populares de aquí se han adherido a nuestra causa. Es un aliento adicional el aportado por nuestros hermanos y hermanas”, agradece. ORGANIZACIÓN PARA VENCER Al momento de la segunda toma, Wendy Romero, trabajadora de Gotcha, sabía que lo que venía “era candela”. Pese a sus temores, lo primordial era que no se frenara la producción, pues la soberbia del patrono iba en ese camino: tratar la rendición por presión para que a las mujeres “se les fuera la situación de las manos”. “El explotador se afanó para que el desgaste y la situación económica nos afectara. Por la iniciativa de la toma el capitalista pensó que todo se nos iba a venir abajo. Le salió el tiro por la culata, toda vez que actualmente tenemos la moral más alta”, refirió Romero. Las damas dividieron el Consejo de Fábrica en cuatro comités: administración, producción, mantenimiento y sociopolítica. Cada una de estas comisiones está integrada por cuatro compañeras. “El trabajo de la administración consiste en decidir cuánto es el valor de las piezas que se van a confeccionar y también cómo se van a dividir los gastos de la empresa. La comisión de producción se pone de acuerdo con la de administración para calcular la cantidad de fabricación y la repartición igualitaria de las ganancias. Si entran 100 bolívares, es para todas; y si no entra nada, pues nos las arreglamos todas también”, detalló Romero. La lideresa aseveró que las obreras de Gotcha no quieren caer en lo que han caído otras compañías de confección: tener sueldos desiguales, con diferencias exorbitantes entre una y otra. “Eso crea desavenencia e instaura la división social y jerárquica del trabajo”. Confesó que solamente pueden confeccionar, porque no tienen el dinero para comprar gran cantidad de telas para cortar las piezas y colocarlas a la venta directamente. “Por ello, nos mantenemos prestando solamente el servicio de confección. Pero esperamos que eso no dure mucho”. En varias ocasiones les han planteado que formen una cooperativa. “Aclaramos que al ser trabajadoras de STS Servicios (nombre legal de la firma) y que si formamos una organización diferente la toma deja de ser legal. Es decir, si formamos una cooperativa podemos hasta recibir créditos, pero el patrón puede hacer presión para sacarnos de la empresa”, añadió Romero. ENLACES SOCIALES Ingrid Miranda, otra de las mujeres que se mantienen tomado el centro fabril, destacó que se han profundizado las relaciones con los Consejos Comunales de la localidad. “Los 50 Consejos Comunales del municipio Linares Alcántara han manifestado su apoyo. Las misiones Ribas y Sucre han estrechado sus lazos con nosotras del mismo modo”. “Se han realizado jornadas sociales, la gente del Partido Socialista Unido de Venezuela se ha solidarizado. La alcaldesa nos acompaña, al igual que la diputada pesuvista María León, quien no nos ha abandonado en este tiempo”, indicó Miranda. Pero falta la estocada final, que es la nacionalización. “No perdemos las esperanzas de que antes de diciembre tengamos esa gran noticia. Se han hecho todas las diligencias, y sólo esperamos ese golpe contra el explotador”, enfatizó Miranda. TyF/ Luis Tovías Baciao Caracas |







