El tercer artículo lleva otro título llamativo y colorido: Alan Woods y la guerra de Las Malvinas: God save the Queen... y a los kelpers. Es en este momento cuando Luis Oviedo me informa que, además de todos mis demás pecados contrarrevolucionarios, también soy un imperialista y un monárquico. ¿Cómo llega mi amigo a tan interesante conclusión?

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