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| EL PAPEL DE MOSCÚ Y EL DE LA HABANA |
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| Miércoles 10 de Noviembre de 2004 |
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La incomprensión de la naturaleza de la burguesía por parte del FSLN es el elemento central del problema. Por otra parte, la burocracia de Moscú que estaba provocando el trágico declive de la URSS se alegró de no tener que hacer demasiados esfuerzos
La incomprensión de la naturaleza de la burguesía por parte del FSLN es el elemento central del problema. Por otra parte, la burocracia de Moscú que estaba provocando el trágico declive de la URSS se alegró de no tener que hacer demasiados esfuerzos para detener el proceso de Nicaragua. Hasta el intercambio comercial entre Moscú y Managua fue siempre muy limitado. Moscú no quería problemas con los yanquis en America Central y Latina y seguía la política de la convivencia diplomática con los EEUU. Todo lo hizo menos ayudar los procesos revolucionarios latinoamericanos.
¿Porqué? La respuesta es que la burocracia ‘soviética’ le tenía miedo a la revolución en cualquier país, porque podía dificultar su objetivo conservador de mantener la ‘coexistencia pacífica’ entre su esfera de influencia y la del imperialismo. La burocrácia de Moscú se proclamaba comunista, socialista, etc., pero no quería ver el socialismo ni en casa ni fuera. No es un caso que el gobierno de Moscú había odiado profundamente al Ché y anteriormente tampoco había apoyado la profundización la Revolución Cubana. Sin embargo, dos años después del triunfo de Castro, la burocracia ‘soviética’ tuvo que aceptar la expulsión del capitalismo de Cuba (1960) como hecho consumado e hizo lo que pudo porque la revolución no se extendiese al resto del continente. En 1979 y 1980 el Gobierno cubano llamó a una campaña de superación en la solidaridad con Nicaragua. Se dirigió a todos los países capitalistas de América incluso EEUU y del mundo, pero curiosamente no hizo lo mismo con China y la Urss, ni invitó a Nicaragua a asociarse económicamente con el bloque estalinista. Era una forma de presionar para que los Sandinistas mantuviesen su alianza con los gobiernos burgueses democráticos de América Central y el Caribe en lugar que con la Urss. El 11 de enero de 1985 el mismo Fidel Castro declaró al órgano oficial del FSLN, Barricada: “Ayer tuvimos la oportunidad de escuchar el discurso del camarada Daniel Ortega y tengo que congratularme con él. Ha sido serio y responsable. Ha explicado los fines del Frente Sandinista en cada sector: por la economía mixta, el pluralísmo político, y también una la ley sobre las inversiones extranjeras [...]Se que en vuestra concepción cabe una economía mixta. Podéis tener una economía capitalista. Lo que sin lugar a dudas no tendréis, y es la cosa más importante, es un gobierno al servicio de los capitalistas. ” Pero lo que el comandante Fidel Castro omitió fue que un gobierno no puede servir a la clase obrera al mismo tiempo que deja manos libres al imperialismo en la economía nacional. Las palabras de Fidel no fueron exactamente un modelo de internacionalismo socialista. Y mientras se daban estas entrevistas, la juventud y los trabajadores más militantes de Nicaragua desfilaban por las calles de Managua para fortalecer la resistencia antimperialista al grito de “¡No Pasarán! ” |





