Escalada de la agresión imperialista contra Venezuela - responder con medidas revolucionarias Escrito por: Corriente Marxista Lucha de Clases

Queda claro que en las últimas semanas el imperialismo estadounidense y sus países lacayos han aumentado la agresión contra Venezuela. El objetivo es público y declarado: propiciar un golpe de estado que derroque el gobierno del presidente Maduro y permita a la oligarquía capitalista volver a tomar control. Es necesario responde con medidas revolucionarias que golpeen el poder económico de la oligarquía, los agentes del imperialismo el país.

Carta a los camaradas del PCV, PPT, Plataforma Patria Rebelde, Plataforma Popular Constituyente y a los Movimientos Sociales y el Poder Popular Bolivariano en general. (Volver a Chávez y Renovar la Esperanza, por una Alternativa Revolucionaria) Escrito por: Corriente Marxista Lucha de Clases

La Corriente Marxista Internacional y en particular su sección venezolana, Lucha de Clases, siempre ha apoyado de forma irrestricta a la Revolución Bolivariana. En cada momento decisivo de la revolución, hemos estado del lado del proletariado y las masas oprimidas, enfrentando la ofensiva de la contrarrevolución burguesa e imperialista. La creación de la campaña de solidaridad Manos Fuera de Venezuela, con presencia en más de 30 países en los 5 continentes, organizando mítines, manifestaciones, movilizaciones y campañas en apoyo a la revolución, lo constata de forma patente.

 

Venezuela: crisis, saqueos y hambre ¿Cuál es la salida? Escrito por: Corriente Marxista Lucha de Clases

arton93337Venezuela en los actuales momentos es escenario de un proceso de descomposición social sin parangón en la historia nacional. Problemáticas como la brutal escasez de productos de primera necesidad, la hiperinflación y la insuficiencia de los salarios, combinadas a su vez con el colapso generalizado de los servicios públicos, han alcanzado niveles tormentosos e insoportables para las familias trabajadoras cuya capacidad para seguir resistiendo los embates de la crisis económica comienza a agotarse. Tanto los días finales del 2017 como los primeros del año que recién comienza, han estado marcadas por innumerables protestas, tomas de carreteras y conatos de saqueos, en innumerables ciudades y poblados del país, que tienen como razón de ser el profundo descontento popular, principalmente ante las constantes alzas de los precios de los alimentos y el hambre imperante entre amplias capas de la población más vulnerable.

En julio de 1979 la revolución en Nicaragua derrocó a la dictadura de Somoza tras 40 años de despiadada represión. Por primera vez en la histora del país, el imperialismo norteamericano no se encontraba con fuerza y confianza suficientes como para in En julio de 1979 la revolución en Nicaragua derrocó a la dictadura de Somoza tras 40 años de despiadada represión. Por primera vez en la histora del país, el imperialismo norteamericano no se encontraba con fuerza y confianza suficientes como para intervenir militarmente por quinta vez. Tras haber EEUU financiado y armado durante décadas a la dictadura, ahora los gobiernos norteamericanos de Jimmy Carter y Ronald Reagan se víeron obligados a tragar la revolución y luego basarse en el sabotaje económico y los paramilitares de la Contra (inyectando unos 100 millones de dólares en el bolsillo de la reacción).

El imperialismo norteamericano acababa de ser expulsado de Vietnam y había sufrido la oposición de millones de jóvenes, trabajadores y soldados en su propio territorio. No podía tolerar una nueva Cuba pero tampoco podía evitarla militarmente. Las dictaduras asesinas en El Salvador, Honduras, Guatemala, Nicaragua y Argentina (cuya lucha sacudió el continente) se encontraban tiemblando bajo los golpes de la lucha de clases, la presión de la clase obrera y de la juventud de Costa Rica, Panamá, México, Venezuela y sobre todo Colombia le ataban las manos al imperialismo en América Latina y el Caribe. Los gobiernos burgueses de Herrera Campins (y el ex presidente Carlos Andrés Pérez), Carazo, Torrijos y el Pri mejicano rezaban porque Nicaragua no siguiera el ejemplo de Cuba. En Costa Rica, los estudiantes movilizados impidieron el desarrollo logístico de las bases militares norteamericanas. Más al sur, la clase obrera de Sao Paulo se organizaba en la CUT y el PT y causaba la crisis de la dictadura de los militares. En Perú también había una situación parecida a la de Brasil y el pueblo cubano había sabido resistir al embargo y a veinte años de presión yanqui convirtiéndose en un símbolo de lucha anticapitalista en todo el mundo.

Por si no fuera suficiente, el imperialismo iba a recibir el golpe tremendo de la revolución Iraní, de un gobierno de izquierdas en Afghanistán y los primeros temblores de la dictadura de Ferdinando Marcos en Filipinas: estaba en juego el control de todo Asia central y Oriente. En el medio de todo esto, las cosas empezaban a ponerse feas en Nicaragua, que el imperialismo consideraba parte de su patio trasero. En Europa se vivía la caída de la dictadura de Francisco Franco en España igual que pocos años antes habían caído las dictaduras en Grecia y Portugal. La decada de los setenta había sido de fuerte polarización en toda Europa. El contexto que explica la debilidad del imperialismo norteamericano fue resumido en una frase del secretario de estado adjunto para América Central, Viran P.Vaky: “El verdadero problema que se plantea a los Estados Unidos en su política exterior no es el de tratar de preservar la estabilidad frente a las revoluciones, sino de intentar que surja una estabilidad de las revoluciones” (informe al Congreso de EEUU, 11 de septiembre de 1979) Es decir, no podemos evitar las revoluciones, solo podemos intentar que no acaben igual que en Cuba.

El derrocamiento de la dictadura de Anastacio Somoza en Nicaragua anunció un cambio radical en la vida de los trabajadores y campesinos del país, que de esta manera se acercaban a romper con la pesadilla de la miseria. Bajo la dictadura de Somoza las enfermedades comunes mataban más del 30% de los niños en el campo; tras la revolución la mortalidad infantil bajó al 8% y más de un millón de personas fueron vacunadas en una campaña de masas. El consumo de trigo aumentó en un 33%, el arroz en un 30% y las legumbres en un 40%. En el último período de la dictadura 1.000 médicos solían visitar a 200.000 personas al año; con el gobierno sandinista se licenciaron 500 médicos por año atendiendo el sistema sanitario 6.000.000 de visitas al año. Más de 300.000 viviendas y parcelas edificables fueron entragadas gratuitamente.

El 75% de la población nunca había abierto un libro antes de la revolución y el 60% eran analfabetos; en 1987 el porcentaje de analfabetismo bajó hasta el 14% gracias a la construcción de 1.200 escuelas. El 24 de marzo de 1980 una muchedumbre de jóvenes y maestros subían a las montañas de Nicaragua, se extendían por los campos y se movilizaban en los barrios en la cruzada de alfabetización.

En 150 días de épicos combates contra la ignorancia de siglos 406.000 nicaragüenses habían aprendido a leer y a escribir. Las organizaciones de masas, de campesinos, trabajadores y mujeres, se constituyeron en insustituibles puntales para el éxito de la campaña de alfabetización. En las montañas del norte, en las selvas del atlántico y en las llanuras del pacífico cayeron 56 maestros y alumnos y otros 7 fueron asesinados por comandos de la guardia de Somoza.

Estas reformas de la revolución atrayeron las simpatías y la colaboración de jóvenes y trabajadores de todo el mundo. Sin embargo, Nicaragua ha vuelto en el presente a ser un país pobre igual que el resto de América Central. ¿Cómo pudo el pueblo volver a la miseria, después de la revolución? ¿Cómo es posible que Nicaragua volviese a tener un gobierno reaccionario de oligarcas?

Responder a estas preguntas es vital para aprender de la historia. Venezuela se encuentra en plena revolución y antes la misma encrucijada. La clave del triunfo de la revolución bolivariana y socialista de Venezuela está en entender los errores del pasado y estar preparados para no volver a cometerlos. En este documento queremos explicar los logros y los errores de la revolución nicaraguense para con ellos sacar la mejor de las lecciones que nos lleve a la victoria de las próximas e inevitables revoluciones en el continente americano, empezando por Venezuela.


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