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| La burocracia cultural completa alianzas con la contrarrevolución |
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| Domingo 23 de Enero de 2005 |
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No hace mucho, el diario burgués El Mundo anunciaba con bombos y platillos que el próximo Ministro de Estado para la Cultura sería nada menos que José Antonio Abreu, ex ministro de Cultura de Carlos Andrés Pérez. Para el sector cultura
No hace mucho, el diario burgués El Mundo anunciaba con bombos y platillos que el próximo Ministro de Estado para la Cultura sería nada menos que José Antonio Abreu, ex ministro de Cultura de Carlos Andrés Pérez. Para el sector cultura que ya conoce su tipo de gestión, estas son noticias desalentadoras, por no decir aterradoras. Preparando el terreno, la burocracia de la cultura, liderada por elementos dentro del CONAC que son fieles a este personaje, está colocando piezas claves de este acaudalado gerente de la cultura venezolana.
Antecedentes culturales Pocas personas en el ambiente cultural venezolano, o incluso en el político, han tenido tanto instinto de supervivencia como “el maestro Abreu”. Durante 30 años ha venido consolidando su red de influencias, el Sistema de Orquestas Infantiles y Juveniles. Esto le ha valido que a lo largo de toda su existencia, no haya habido un solo gobierno, tanto de la IV República como el actual, o ente privado alguno, nacional o internacional, que no haya dado gigantescas sumas de dinero para este proyecto. Actualmente, este sistema de orquestas cuenta con más recursos que muchos ministerios de la república. José Antonio Abreu es conocido por sus nexos con la ultra reaccionaria secta católica Opus Dei y es, por lo tanto, un aliado más de la oligarquía venezolana. Fue Ministro de Cultura del segundo gobierno de Carlos Andrés Pérez y el 12 de Abril de 2002 estaba en la “toma de posesión” del efímero dictador (y también miembro del Opus Dei) Pedro Carmona Estanga, gobierno en el cuál tenía ofrecido el Ministerio de Cultura, como consta en videos. Esto, por supuesto, no le impidió que el 14 de Abril de ese mismo año hiciera cola frente al Palacio de Miraflores para saludar al Presidente Chávez y felicitarlo por su regreso. Igualmente, a la par que enviaba músicos de sus orquestas a tocar en los actos de la oposición ahora envía una de sus orquestas a Cuba, para brindarle un concierto al comandante Fidel Castro. Una política antiobrera férrea ha caracterizado su sistema de orquestas, cuyos trabajadores no cuentan con muchos de los beneficios otorgados por la Ley Orgánica del Trabajo. Cualquier intento de reivindicación, desde el justo reclamo por las meras prestaciones sociales hasta iniciativas de organización sindical, ha sido perseguido y aplastado sin misericordia. La burocracia prepara el camino para un golpe mortal Durante las últimas semanas la burocracia, y en particular la asociada al sector cultura, ha estado llevando adelante una supuesta limpieza de los entes gubernamentales. En la mayoría de los casos, se trata de simples pugnas entre los cogollos de los partidos (incluidos los que se reclaman bolivarianos) y que sólo afectan a los trabajadores del sector público. En el caso particular del sector cultura, se ha tratado de una despiadada persecución de cualquiera que apoye y defienda el proceso bolivariano y adverse la candidatura de Abreu para el cargo de Ministro de Estado para la Cultura. En varias fundaciones culturales, como el Teatro Teresa Carreño, la Orquesta Sinfónica Municipal de Caracas (OSMC) y ahora la Orquesta Filarmónica Nacional (OFN), se trata de aplastar las iniciativas revolucionarias y desmoralizar a los compatriotas que se resisten a que el sector cultura pase completamente a manos de la reacción. En el caso del Teatro Teresa Carreño, la mayoría de los trabajadores bolivarianos han sido echados o acosados a tal punto que se han visto obligados a renunciar. Entre la burocracia y los sectores reformistas que hacen vida dentro del movimiento bolivariano, están conjurándose para “recuperar” estos espacios para la contrarrevolución, pero especialmente para que no se investiguen las denuncias de irregularidades que se han venido haciendo, no en la prensa burguesa, sino de sectores que creen firmemente en el llamado que hizo el presidente Chávez a combatir la corrupción. La OFN es ahora blanco de los ataques de la burocracia de la cultural debido a la revancha jurada por la minoría escuálida por el avance bolivariano que han tenido los trabajadores de esta fundación en el último período. Al igual que en el caso de la OSMC, cuya presidenta es la Prof. Mercedes Otero, esposa del experto petrolero Francisco Mieres, el ataque principal está dirigido contra su presidenta, Prof. Alba Quintanilla. En ambos casos se trata de intentos de sacarlas del camino por acólitos del capo máximo de la cultura venezolana. Contra la burocracia, un Estado de los trabajadores Como siempre hemos advertido los marxistas, la actual estructura de Estado sigue siendo casi inalterada la de la IV República (es decir, la de un Estado burgués). Así, esta estructura sigue estando vinculada por miles de hilos invisibles (y algunos no tanto) con la clase dominante venezolana, uno de los principales enemigos mortales que tiene la Revolución Bolivariana. Es por ello que la contrarrevolución ha podido entorpecer la gestión del Gobierno bolivariano por casi todos los flancos. La creación de las misiones sociales es justamente una respuesta que se dio a este grave problema y dolencia que tiene este proceso. En estos momentos de debilidad, luego de los importantes triunfos bolivarianos del 15 de Agosto y del 31 de Octubre del año pasado y ahora con la enorme significación que tiene la nacionalización de Venepal y el manejo que tendrá de cogestión Estado - Trabajadores, una de las principales tácticas de la contrarrevolución ha sido el aprovechar estos miles de hilos que la unen al aparato estatal para empezar a aplastar a los activistas bolivarianos, logrando desmoralizarlos y de esta forma garantizar su desmovilización. Por todos lados escuchamos de casos análogos, en los que elementos corruptos y reaccionarios son insertados en instituciones o entes gubernamentales, mientras que los camaradas y compatriotas son echados a un lado. Desde la persecución que se está llevando adelante a los camaradas trabajadores que entraron a PDVSA durante la contingencia del saboteo petrolero de finales de 2002 a estas persecuciones contra los bolivarianos en el sector cultura, lo que estamos viendo es una avanzada “bajo cuerda” de la reacción, que tiene como aliado natural a la burocracia del Estado, un cáncer que el mismo presidente Chávez ha llamado a combatir. La única forma que tenemos los revolucionarios de defender el proceso bolivariano y garantizar que “la revolución dentro de la revolución” sea un avance real para los trabajadores y explotados de Venezuela, es la sustitución revolucionaria del actual aparato del Estado por uno que cumpla las cuatro condiciones para el Estado obrero que señalaba Lenin en su magistral obra El Estado y la Revolución: 1) Elecciones libres con revocabilidad de todos los funcionarios; 2) Ningún funcionario puede recibir un salario superior al de un obrero calificado; 3) Ningún ejército permanente, sino el pueblo armado; 4) Gradualmente, todas las tareas de la administración del Estado se harán por todo el mundo de forma rotativa. “Cuando todo el mundo es un burócrata por turnos, nadie es un burócrata”, decía Lenin. Si no avanzamos por la vía revolucionaria hacia estas cuatro condiciones básicas para el poder obrero unido a una economía nacionalizada y planificada democráticamente por los trabajadores y las comunidades organizadas, ése cáncer reaccionario que es la burocracia va a terminar derrotando a la Revolución Bolivariana. O la revolución venezolana triunfa como una revolución socialista o será ahogada en sangre por la burguesía. |





