necesitamos_su_apoyo

Entrevista con José Bodas, del Movimiento Clasista La Jornada Imprimir Correo electrónico
Viernes 02 de Abril de 2004
José Bodas es dirigente del movimiento de trabajadores “La Jornada”, miembro del Comité Guía en Puerto La Cruz, Estado Anzoátegui. Fue entrevistado cuando participó en el II Foro Pan-Amazónico 2004, con una ponencia sobre el tema petrolero y el papel ¿Cómo enfrentaron los trabajadores el paro-sabotaje petrolero golpista? ¿Qué hicieron para rescatar la industria? ¿De qué tipo de organización se han valido para participar? ¿Qué son los tan nombrados Comités Guías de los trabajadores petroleros? ¿Qué pintan frente a decisiones como los convenios con las transnacionales para la explotación del gas? ¿Por qué no hay un sólo sindicato petrolero?

La siguiente entrevista de Aporrea con José Bodas nos ofrece respuestas sobre algunas de estas preguntas y nos ayuda a entender cómo cambió la industria y el movimiento obrero petrolero después de su triunfo sobre el segundo golpe de la oligarquía contra el proceso revolucionario; golpe que no logró la paralización del país gracias a la acción decisiva del trío Trabajadores-Comunidad-Fuerza Armada en esta batalla.

José Bodas es dirigente del movimiento de trabajadores “La Jornada”, miembro del Comité Guía en Puerto La Cruz, Estado Anzoátegui. Fue entrevistado cuando participó en el II Foro Pan-Amazónico 2004, con una ponencia sobre el tema petrolero y el papel de los trabajadores en el rescate y recuperación de PDVSA frente al paro-sabotaje golpista ocurrido entre diciembre 2002 y enero 2003. La conversación con Bodas se hizo con anterioridad al reciente Encuentro Por la Unidad Política de los Trabajadores que se realizó por iniciativa conjunta de los Comités Guías Petroleros y de dirigentes de la Unión Nacional de Trabajadores (UNT).

Gonzalo Gómez.- Aporrea.org (G. G.): ¿Cuál fue tu experiencia y cuáles fueron las actividades que llevaron adelante los trabajadores para el rescate de la industria petrolera, durante el paro-sabotaje provocado por la oposición golpista en Venezuela? ¿Cuáles son los aspectos centrales de esa experiencia que podrías mencionar de una manera especial? Háblanos del papel que tuvieron los trabajadores y sobre las lecciones principales que extrajeron de esos acontecimientos.

José Bodas (J. B.): Es importante resaltar el papel y la valentía que tuvimos los trabajadores en diciembre de 2002 y durante los primeros meses de la recuperación de PDVSA. Este logro determina los niveles de conciencia que tiene hoy por hoy la clase trabajadora venezolana, en especial los trabajadores petroleros, y los niveles de organización que se están construyendo dentro de PDVSA, en el seno de los trabajadores.

Hubo una gran experiencia de unidad, de participación de los trabajadores. Teníamos certeza de cuáles eran los intereses a los que obedecía este golpe petrolero, una conciencia clara de los intereses que propiciaron el sabotaje y sabíamos que con ello estaba en juego la soberanía del país, el patrimonio de PDVSA y la energía de Venezuela. Sabíamos esto, y hay que resaltar la unidad que hubo entre los trabajadores y con los pobladores de las comunidades organizadas que se movilizaron, así como con la Fuerzas Armada, que como parte de este pueblo se fundió con él en un sólo brazo, que nos hizo invencibles en esta gesta, donde los trabajadores tuvimos un protagonismo estelar y ahora tenemos aún mucho más que aportar en este proceso.

G. G.: ¿En que consistió exactamente lo que hicieron Uds., los trabajadores unidos a las comunidades y a sectores de la Fuerza Armada, que protagonizaron el rescate de la industria y la derrota a la conspiración económica del sabotaje petrolero? Porque… tengo entendido que no llegó a paralizarse la refinería de Puerto La Cruz… Uds. impidieron la paralización de la industria allí.

J. B.: Verdaderamente, hay que destacar, como es públicamente reconocido en el país, que la refinería de Puerto La Cruz jamás se paró.

Durante el golpe de abril, también esta tecnocracia, estos apátridas, estos gerentes movidos por los hilos del imperialismo norteamericano y pensando en los intereses del norte, quisieron parar la refinería de Puerto la Cruz. Tanto en los días de abril y como en diciembre lo intentaron, pero los trabajadores les impedimos esta acción, esta nueva arremetida. Gracias a los niveles de organización que tenemos, impedimos que pararan esta refinería. Hemos sido los trabajadores organizados quienes garantizamos su funcionamiento. Cuando los gerentes e ingenieros golpistas decidieron irse, nosotros los trabajadores tomamos las riendas de todo el funcionamiento de la empresa, a través de asambleas de los trabajadores.

Esto nos dejó una experiencia importante: la toma de decisiones democrática y la organización de los trabajadores para el trabajo, garantizando la eficiencia con el cumplimiento estricto de las normas de seguridad, la disciplina y la coordinación de todas las funciones.

Se debe recalcar que los trabajadores fuimos protagonistas determinantes en la recuperación de PDVSA y en la recuperación de los niveles de producción.

Los embarques y desembarques que se hacían en ese tiempo fueron organizados por los trabajadores y cierto número de gerentes patriotas que se quedaron. Eran pocos, pero el decidido compromiso y conciencia de estos gerentes como trabajadores, les permitió poner sus conocimientos y experiencias al lado de la experiencia y los conocimiento de los trabajadores todos, logrando el uso de nuestras potencialidades colectivas al máximo, sumado esto a la determinación y el arrojo de los trabajadores.

El conocimiento técnico y científico, socializado en el aprendizaje colectivo de todos los trabajadores, fue el eje, la columna vertebral que evitó la paralización de la refinería de Puerto la Cruz, así como fue también lo que permitió la recuperación del Criogénico de José, que tampoco se paralizó, y del muelle de Guaraguao.

Los trabajadores unidos participamos de esta actividad, apoyados en la seguridad y logística por las comunidades y por la Fuerza Armada. Programábamos, discutíamos y colocábamos todo el poder creador de los trabajadores en función de esta tarea: Rescatar la industria y la producción. Yo creo que esta es la mayor lección que obtuvimos: la unidad que conseguimos y la determinación de impulsar este proceso, así como la confianza en nosotros mismos, en este proceso y en este pueblo, y la determinación y la convicción de que nosotros los trabajadores somos capaces de dirigir una empresa tan compleja como PDVSA, que los trabajadores somos capaces de dirigir este País. Los trabajadores unidos tenemos la suficiente creatividad, los suficientes conocimientos técnicos y científicos para ello.

G. G.: ¿Qué instancias organizativas crearon los trabajadores para recuperar la industria? ¿Son los Comités Guías la organización que Uds. crearon para eso?

J. B.: Sí, hay que recordar algo: el Oriente, el norte de Anzoátegui, tiene tradición de lucha. Allí hace vida el movimiento clasista “La Jornada”, hace vida el “Movimiento Dignidad”, los compañeros de “Fetrahidrocarburos”, de “Sunapetrol”, el “Movimiento Pequimar”, “Asopetroleros”… En ese momento, cuando enfrentamos la contingencia, ya existían -y existen todavía- todos estos grupos. Todos estos movimientos que estaban allí, crean lo que se llamó en su momento el “Bloque Patriótico Petrolero”, frente de lucha que tuvo un protagonismo muy importante en la recuperación de la industria petrolera en el norte de Anzoátegui, en él se reúnen los compañeros de los diferentes departamentos.

Así como participaron trabajadores que previamente estaban organizados en diferentes movimientos, también se sumaron trabajadores que estaban en las áreas de producción de PDVSA, pero no estaban organizados para aquel momento en ningún grupo o movimiento de trabajadores y asumen, a partir de aquel momento, como la organización primaria de ellos, el Bloque Patriótico Petrolero, el cual todavía está activo. Ahora; el Bloque Patriótico Petrolero, las demás organizaciones y los trabajadores que hacen vida dentro de éste frente, en la discusión, en el debate y en la dinámica del rescate de la industria, llegan a la conclusión de que es necesario aportar más, lograr mayor coordinación; entonces, surge del seno de esta discusión y de esta dinámica una propuesta de los trabajadores, ampliamente debatida y consensuada por todos: los Comités Guía.

Los Comités Guía, son una forma de organizarnos los trabajadores para dotarnos de una estructura, con unas líneas estratégicas, con una visión que permita la corresponsabilidad, el protagonismo y la participación de los trabajadores, principios consagrados en la Constitución Nacional al establecer que las empresas públicas deben ser gestionadas con y por los trabajadores. Se habla de la gestión y la cogestión en las empresas públicas. Eso es un precepto constitucional que estamos peleando para impulsarlo, como nueva forma de producción… lograr también que PDVSA se relacione con las comunidades en un intercambio de potencialidades, de los recursos de PDVSA y los de las Comunidades y sobre todo: impulsar como modelo de gestión en PDVSA el proyecto de País que esta dibujado en los principios contenidos en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, que ese proyecto de país, ese dibujo de país, se aplique cien por ciento en PDVSA. Es decir, que nosotros creemos que la forma de lograr que PDVSA deje de ser un Estado dentro de otro Estado, es que aplique a su estructura, principios y funcionamiento, todo el orden constitucional contenido en la Constitución Bolivariana de Venezuela, dando democracia, dando participación a los trabajadores y dándole el protagonismo que se han ganado en la historia de este país los trabajadores petroleros desde 1936.

Los trabajadores estamos impulsando este proyecto desde adentro. Tenemos antecedentes de lucha, organizativos y reflexionar sobre esto nos dice que cada vez que los trabajadores luchamos por la unidad y tenemos claros nuestros objetivos, cada vez que elaboramos un programa que unifica a los trabajadores, es posible aprovechar todos nuestros recursos y lograr nuestros objetivos. Por eso estamos impulsando esa unificación aún más.

G. G.: ¿En esos Comités Guías participan sólo trabajadores o hay también gerentes? ¿Es un organismo esencialmente de los trabajadores o es un órgano -de alguna manera “institucional”- de PDVSA?

J. B.: Esa pregunta es muy importante Gonzalo, fíjate en lo siguiente: para nosotros, trabajador es todo aquel que recibe un salario, todo aquel que sea asalariado. Existen diferentes niveles o áreas de responsabilidad; de allí que hay trabajadores, hay compañeros que tienen responsabilidad gerencial. Tomarlo en cuenta es importante, pero no para excluirlos de la discusión. Por el contrario, para resaltar que en los Comités participan todos como trabajadores, sin jerarquía. Es una discusión fraterna y democrática. La discusión es en el campo de las ideas, para aportar desde el conocimiento y la experiencia que nos proporciona el rol que cumplimos, socializando nuestros saberes. Jamás alguien allí, porque sea gerente, es el que va a ordenar o va imponer un criterio. No se van a copiar los modelos de producción con visión parcial y jerárquica dentro de PDVSA.

En una empresa todavía vertical y donde las líneas se tiran desde la gerencia, el Comité Guía es una forma de garantizar que la estructura de base intervenga y participe. El Comité Guía no es un sindicato, no es una forma de buscar reivindicaciones para ningún sector. Es una instancia para la discusión, para profundizar el conocimiento de lo que se va a hacer y para construir la nueva PDVSA. Es un instrumento que agrupa voluntades de todas las nóminas. Participan trabajadores de la nómina diaria, nómina mensual menor y nómina mayor, que quieren participar en función de construir la nueva PDVSA, de construir fórmulas de participación entre los trabajadores, de idear una nueva forma de democratizar PDVSA. Porque para nosotros la nueva PDVSA no esta hecha, no esta construida; esta tarea está en desarrollo.

G. G.: ¿Tiene algún poder de decisión este Comité Guía? ¿Me interesa explorar la influencia de las decisiones de los Comités Guías en el proceso de construcción de la nueva PDVSA que está en desarrollo? ¿Todavía los trabajadores conservan el espacio ganado durante el enfrentamiento del paro sabotaje o por el contrario se ha perdido terreno? ¿Tiene real capacidad de decisión el Comité Guía en la conducción de los asuntos de PDVSA? ¿Hacia dónde vamos en este sentido?

J. B.: Bueno, ese es un debate muy importante que estamos dando en este momento los trabajadores, en asamblea permanente. Esa es la parte programática de la discusión. Indudablemente no estamos en las condiciones de diciembre de 2002. Digamos que hay que hacer una caracterización y ver donde estamos.

Los trabajadores necesitamos profundizar esta experiencia que desarrollamos en PDVSA. Entonces, en esa búsqueda para profundizarla, digamos que los Comités Guía, no pertenecen a órganos -si se quiere decir de alguna manera- “oficiales” dentro de la Junta Directiva de PDVSA. El Comité Guía no está para quitar, ni poner gerentes. El Comité Guía no está para beneficiar a un grupo o crear una organización para convertirse en instancia de poder.

El Comité Guía está para hacer la discusión, para llamar al debate, para unificar a los trabajadores, para discutir con todas las corrientes, con todos los movimientos que están hoy en la nueva PDVSA, que hacen vida para profundizar este proceso de transformación. Por supuesto, su trabajo de articulación está dirigido a estos movimientos que están comprometidos con este pueblo y con este proceso, con una patria digna y con una PDVSA al servicio del pueblo, una PDVSA gestionada por los trabajadores.

El Comité Guía es una instancia para discutir, para agrupar, para el debate contínuo y democrático de todos los trabajadores, estén organizados en diferentes movimientos o no. Ese es el objetivo del Comité Guía y eso es lo que queremos.

A través de esta entrevista y de un medio de comunicación tan prestigioso como la Página Web Aporrea.org, referencia comunicacional de los trabajadores petroleros a nivel nacional, quiero hacerle un llamado a todos los trabajadores, a todas las corrientes democráticas, clasistas, revolucionarias, que hacen vida en PDVSA, para que mantengamos una discusión democrática, de altura; para que las diferencias -que las hay- sepamos aprovecharlas para lograr aprendizajes y avanzar.

Creo que es muy importante que existan las diferencias, creo en el valor de las contradicciones que puedan existir, porque ahí están las respuestas que se logran al confrontarlas, sin temor, sin recelo. Creo que tenemos la suficiente inteligencia y madurez para debatirlas en el seno de los trabajadores, democráticamente: ¡Con los trabajadores, todo; sin los trabajadores nada! Todo lo podemos hacer en una discusión sincera, democrática, revolucionaria, viéndonos a los ojos. Vamos a hacer la discusión para que cualquier malentendido, cualquier diferencia que exista la superemos en función de los objetivos. Es con la discusión democrática, con la participación de todos los trabajadores que lograremos aprovechar todos nuestros recursos, conocimientos, perspectivas y visiones de los problemas y sus soluciones. Los trabajadores en las plantas, en los talleres, en los muelles, en las oficinas tienen mucho que aportar a ese debate. Vamos todos, entonces, a ese debate.

Necesitamos profundizar el debate de los trabajadores para profundizar los cambios que está necesitando PDVSA. Las estructuras de PDVSA tienen que ser cambiadas para garantizar el triunfo en este proceso que estamos viviendo y la nueva reestructuración, la nueva PDVSA, tiene salir. Es fundamental que surja de la discusión democrática de los trabajadores. No creemos en una reestructuración, ni creemos en una refundación que se haga a espaldas de los trabajadores. No creemos en procesos que sean impulsados por una especie de “iniciados”, independientemente del rol que cumplan, de los conocimientos científicos o técnicos que tengan, que se los reconocemos a quien sea si es necesario; pero si eso no surge de la discusión democrática de la base, si no surge de la discusión democrática de los trabajadores, pues entonces será un fracaso.

La experiencia nos lo ha enseñado, tenemos demasiada experiencia de proyectos que surgen a espaldas de los trabajadores y simplemente fracasan, si no hay una discusión democrática en PDVSA para la refundación de la nueva PDVSA, es imposible, no habrá refundación, no habrá reestructuración, no nacerá la nueva PDVSA. La nueva PDVSA nace es con la discusión democrática de los trabajadores. Es allí donde está la nueva PDVSA y eso es lo que queremos. Mientras no surja democráticamente desde la discusión de los trabajadores, del pueblo que se organizó para rescatar la industria, de la Fuerzas Armadas y de todos los sectores progresistas y revolucionarios de este país que protagonizaron esta proeza, no podremos garantizar el logro de lo que tanto necesitamos como nación.

G. G.: En cuanto al alcance de estas nuevas formas de participación conquistadas por los trabajadores con la experiencia… ¿Hasta dónde llega? ¿Qué posibilidades hay -por ejemplo- de incidir sobre la toma de decisiones, en el Plan de Negocios de PDVSA? ¿Se han informado sobre eso o sobre la negociación del gas, sobre los negocios con las transnacionales para dar concesiones en materia de gas o en los campos petroleros? ¿Realmente llegan las posibilidades de los trabajadores hasta allí? ¿Están siendo informados y están teniendo la posibilidad de incidir sobre eso?

J. B.: Indudablemente que el Comité Guía -y todas las organizaciones populares que hacen vida en PDVSA- es fundamental esto. En lo del Plan de Negocios, es fundamental que hagamos una discusión sana, nacional, que unifique sobre el Plan de Negocios, porque determina en los futuros cinco años qué es lo que se va a hacer y para dónde va PDVSA.

G. G.: ¿Uds. lo conocen, por cierto?

J. B.: Lo conocemos porque hemos accedido, hemos buscado información y nos hemos esforzado en hacerlo. Pero el último Plan de Negocios -que se discutió, dicen que el 31 de diciembre- se aprobó y ahí no hubo participación de los trabajadores. Sobre la discusión que tú me estas hablando, del gas y de todas las asociaciones con las transnacionales, nosotros hemos mantenido una posición firme como trabajadores: no queremos asociaciones con las transnacionales, creemos en la nacionalización plena del petróleo y de los hidrocarburos. Creemos en las formas de participación de los trabajadores, porque creemos y estamos convencidos que palabras como “imperialismo” o “defensa de la soberanía”, no son abstractas: el imperialismo y la soberanía son cosas concretas, son el hecho de que el Estado siga administrando los recursos energéticos de este país.

G. G.: ¿Y ese Plan de Negocios, a juicio de Uds., es lesivo para la soberanía o favorece a los intereses del imperialismo?

Bueno, yo creo, a juicio de nosotros, que se debe hacer una discusión seria y responsable a nivel nacional sobre el Plan de Negocios. En algunas cosas coincidimos y en otras no, pero lo que creo que es trascendente es cómo se logra, independientemente de lo que creamos o no. Me refiero a que sea una discusión nacional.

G. G.: El problema democrático… ¿No?

J. B.: Sí, el problema democrático… Que los trabajadores hagamos la discusión, porque cuando ya se aprueba un plan tú lo puedes leer, puedes decir, puedes consultar, te pueden decir y te pueden justificar cosas o no te las pueden justificar, tú puedes compartirlas o no, somos seres pensantes, pero es la forma… lo que me preocupa es la forma de llegar a todos esos planes, es la formula de llegar a todas estas acciones que están haciendo. Pienso que es con la discusión democrática que eso se debe hacer.

Los trabajadores estamos ganados para eso, hay personas en todos los niveles del interior de PDVSA, incluso a nivel gerencial, que también comparten esta inquietud de los trabajadores y es por eso que se agrupan en organizaciones como el Comité Guía, porque los que estamos en el Comité Guía compartimos esa visión democrática.

Hay que democratizar a PDVSA. Hay que entregarle cuentas a los verdaderos dueños de PDVSA, a los accionistas originales; es decir, al pueblo de Venezuela. Cómo se le va a decir a un pueblo, que es dueño de una industria, que no se le rinde cuentas, que no se le participan los planes de su industria, los planes que van a comprometer a la presente y a las futuras generaciones.

Entonces, queremos ser consecuentes con el discurso: si el pueblo soberano de Venezuela es el dueño de la industria petrolera, pues entonces abramos los debates democráticos con los trabajadores, con el pueblo. Busquemos las mejores formas, busquemos a todos, no podemos excluir a ninguno, busquemos a todos los que piensan, a todos los que trabajan y a los que trabajamos y pensamos en el petróleo y busquemos a este pueblo, eduquémoslo y tenemos que saber…

Uno de los aprendizajes que obtuvimos con el paro sabotaje de diciembre es que todos los venezolanos tenemos que saber de petróleo. Ese es el reto, debemos democratizar el tema petrolero; es fundamental para la nación, es fundamental para los trabajadores, es fundamental para este pueblo.

G. G. Para finalizar… Hablaste de los Comités Guías, sobre el papel que están cumpliendo… ¿Dónde queda el papel de los sindicatos? ¿Qué rol tienen los sindicatos en estos momentos o cuál deben tener frente a lo que es la experiencia de los Comités Guías?

J. B.: Fíjate, la vigencia de los sindicatos está comprobada, miles de veces, en todas las sociedades; aún en las sociedades dirigidas por los trabajadores el sindicato tiene vigencia Hoy, en el mundo de hoy, el sindicato sigue teniendo vigencia y defendemos la institución sindical.

Ahora bien, creemos que la institución sindical, a través de las políticas de los partidos -éstos de los cuarenta años, Acción Democrática y COPEI- ha sido desvirtuada, por basarse nada más en reivindicaciones economicistas. El sindicato es mucho más. Sí defendemos las reivindicaciones económicas y sociales de los trabajadores, pero también los derechos políticos, los derechos sociales de los trabajadores. El sindicato, como instrumento de la clase obrera para movilizarla, para concientizarla, para politizarla, tiene vigencia. Y es por eso que hacemos vida en los sindicatos, para transformar la realidad, eso no se discute.

Lo que no podemos ser es unos sindicatos que vendan empleo, unos sindicatos que traicionen a los trabajadores, unos sindicatos burocráticos que negocian con las empresas y lesionen los intereses de los trabajadores. Los que lo hacen no son los sindicatos, esos dirigentes son unos burócratas enquistados en las organizaciones de los trabajadores, que han secuestrado históricamente a la organización de los trabajadores para adquirir prebendas, para traficar con el sudor de los trabajadores, para vender a los trabajadores. Entonces, eso lo que combatimos, pero el sindicato como institución de los trabajadores, que sea un instrumento democrático y de participación, de concientización, de movilización… creemos en él.

G. G.: Tomando en cuenta esto último que has dicho: ¿Cuáles son los sindicatos burocráticos petroleros? ¿Adónde es que se agrupa el clasismo sindical en el sector petrolero?

J. B.: Creemos en un sindicato independiente de los patronos, independiente de los partidos políticos y del gobierno, comprometido con este proceso del pueblo. Entonces, desde ese punto de vista, nosotros decimos que eso es el clasismo. Pero no vemos las cosas blanco y negro y hay muchos movimientos clasistas, muchos dirigentes clasistas que están en sindicatos burocráticos pero que han dado una pelea en contra de la burocracia que está allí. Se han ganado unos, se han perdido otros y hay otros dirigentes clasistas que han construido sindicatos aparte.

Hoy es una realidad en Venezuela la UNT, que quiere agrupar al clasismo, pero el clasismo esta –digamos- disperso a nivel nacional en varios sindicatos y hay una discusión que tenemos que tener los trabajadores: Nosotros estamos llamando a construir en PDVSA, en lo concreto, un solo sindicato. PDVSA existe SUNAPETROL, existe FEDEPETROL y FETRAHIDROCARBUROS; entonces, nosotros vamos a construir un sindicato único por rama e industria, un sindicato petrolero, donde todos los miembros sean elegidos democráticamente, desde el delegado sindical hasta el Comité Ejecutivo de la Federación. Creemos en eso porque dentro de FETRAHIDROCARBUROS hay compañeros clasistas, dentro de SUNAPETROL también. Nosotros, el movimiento PEQUIMAR, hacemos vida en FEDEPETROL y hay muchos movimientos en FEDEPETROL que están con una política clasista. Hay todavía muchos movimientos o muchos dirigentes, en sindicatos controlados por corrientes burocráticas.

Entonces, ¿cómo salir de esto?: Es con la unificación, es con la unidad que no se decreta, construyendo un sólo sindicato de rama e industria en la industria petrolera. Estamos impulsando esa política: un sólo sindicato. Y vamos a hacer las discusiones para después, democráticamente, escoger a cuál federación irnos. Es histórico el desprecio que sienten los trabajadores, la clase trabajadora de este país, por dirigentes que están enquistados en la CTV, por traidores, por burócratas, por ser hoy los brazos e instrumentos de FEDECAMARAS y del imperialismo. Sienten un gran desprecio por estos señores que no representan a nadie, ni siquiera se representan ellos mismos. Aquí tenemos una discusión que debemos hacer desde el clasismo, una discusión sincera, una discusión democrática, para ver adónde vamos y vamos a hacerla con los trabajadores. Escuchemos los trabajadores, ahí esta la clase.