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La situación en Bolivia sigue siendo de enfrentamiento entre la
oligarquía, apoyada por el imperialismo norteamericano por un lado, y
las masas que apoyan al gobierno de Evo Morales por el otro. El martes
9 de septiembre marcó un punto culminante en la ofensiva reaccionaria
de la oligarquía en Santa Cruz y otros departamentos en el oriente del
país, donde la oposición controla los prefectos regionales (Ver:
Bolivia: Vuelve la ofensiva de la oligarquía. ¡Es el momento de contraatacar!)
El jueves 11 de septiembre, 9 personas murieron asesinadas y 50
resultaron heridos en los enfrentamientos en el departamento de Pando.
Un grupo de campesinos que viajaba a Cobija, la capital departamental,
para asistir a una asamblea de masas convocada para organizar la
resistencia contra la ofensiva de derechas fueron interceptados por un
grupo de empleados del prefecto regional, éstos viajaban en un coche
que pertenece al servicio de mantenimiento de carreteras e iban armados
con rifles de asalto. Como resultado de los consiguientes choques
murieron 9 personas. Es el número más elevado de muertes en la reciente
oleada de violencia.
Mientras tanto, en Santa Cruz, bandas
armas de la fascista Unión Juvenil Cruceñista (UJC) intentaron por
segunda noche ocupar las principales plazas públicas del barrio obrero
Plan 3.000, donde viven 300.000 personas. Durante toda la noche hubo
combates, pero la UJC fue expulsada por la población del Plan 3.000.
Los compañeros allí presentes dicen que aunque la población del barrio
superaba con mucho a las bandas de la UJC, el problema es que la UJC
armada hasta los dientes con granadas de gas lacrimógeno, chalecos
antibalas, rifles de asalto, ametralladoras, pistolas, etc.,
También hemos recibido informes de
Santa Cruz de que los dirigentes locales del MAS disuadieron a los
trabajadores y campesinos de San Julián (la segunda ciudad más grande
del departamento y feudo del MAS) que se disponían a marchar hacia la
capital de Santa Cruz para contrarrestar a las bandas fascistas. El
argumento fue que "no debemos caer en provocaciones", "los prefectos
quieren que muera gente para así tener sus mártires", etc.,
Econoticiasbolivia.com publicó un
informe completo de todos los edificios públicos asaltados por la
reacción durante los últimos días: En Santa Cruz fueron asaltadas las oficinas del Instituto Nacional de
Reforma Agraria, de la Empresa Nacional de Telecomunicaciones (Entel),
Servicio de Impuestos Nacionales (SIN), Graco, Caja Nacional de Salud,
la empresa estatal de petróleo Yacimientos, Terminal Bimodal, el
departamento de educación, el directorio de trabajo, la Comisión de
Silvicultura, Almacenes Bolivianos, la Oficina de Emigración e
Importación.
En Cobija también la Oficina de Importación, el Instituto de Reforma Agraria, carreteras, Forrestry y el aeropuerto.
En Beni el aeropuerto, AASANA, la oficina postal Ecobol, Entel, emigración y otros aeropuertos.
En Tarija, Digecco, el Instituto de Reforma Agraria, recaudación de impuestos, emigración y aduana.
En Sucre fueron Entel y la oficina de impuestos.
En la mayoría de los casos, la policía
y unidades militares que estaban protegiendo estos edificios fueron
superadas por las bandas violentas de fascistas porque tenían órdenes
estrictas de no disparar y no usar la violencia para protegerlas.
El ambiente en las fábricas y
comunidades de campesinas por todo el país es de rabia y al mismo
tiempo impotencia, porque se permite a la oligarquía atacar las
oficinas del gobierno, los locales de las organizaciones sociales, los
aeropuertos, campos de gas, aduanas, etc., sin respuesta del gobierno.
También hierven de descontento pero no les dan una dirección. Varias
organizaciones de masas en El Alto, Cochabamba y otras zonas del país
están pidiendo al gobierno que declare el estado de sitio y utilice sus
poderes contra este golpe de "movimiento lento". Se está planeando una
marcha sobre la Paz para el 16 de abril, pero puede que sea demasiado
tarde.
La inactividad del gobierno, e incluso
en algunos casos parando la iniciativa de las masas, podría tener el
efecto de desmoralizar a los trabajadores y campesinos que les apoyan.
La inactividad del gobierno y la amenaza de un golpe militar
El vicepresidente Álvaro García Linera
caracterizó correctamente lo que estaba ocurriendo en el país como un
"golpe cívico de los empresarios" y pidió a los bolivianos que
permaneciesen vigilantes para "defender la democracia y la unidad
nacional". El problema es que él no explicó cómo las masas bolivianas
se supone deben "defender la democracia". Como hemos visto en la
masacre de Pando y en los enfrentamientos en Plan 3.000, las masas
desarmadas pueden hacer poco contra las bandas bien armadas de
fascistas.
Una vez más, los ministros del gobierno
están pidiendo el respeto de la ley, a los jueces que apliquen las
leyes y a los fiscales que persigan a los que las quebranten. Pero son
sólo palabras cuando la oligarquía intenta pasar por alto la ley en
defensa de sus intereses.
Para añadir más confusión, al mismo
tiempo que varios ministros del gobierno correctamente culpaban de las
muertes y la violencia a los prefectos de Santa Cruz, Pando, Beni,
Tarija y a los comités cívicos, otros una vez más apelaban a las
negociaciones y hoy viernes se tenía una reunión con el prefecto de
Tarija, incluso se ponía un avión del gobierno a su disposición para
que pudiera ir a la capital La Paz.
En Beni, el mando regional militar ha
firmado una tregua con el prefecto regional. El acuerdo implica la
retirada del ejército de las instituciones públicas que estaban
protegiendo (¡!) mientras el prefecto aceptaba no asaltarlas.
Esta situación de constantes zigzags del gobierno está provocando un
sentimiento de que el poder se está escapando de sus manos. Esto es muy
peligroso. Entre los oficiales militares, muchos de ellos que de
cualquier manera se oponían al gobierno, ya se habla de la necesidad de
un golpe para restaurar la ley y el orden. Desde su punto de vista, la
institución del ejército ha sido humillada, ha sido invadida por
civiles, mientras cumplían lealmente con sus deberes. ¿Cómo pueden
continuar obedeciendo a un gobierno que parece renunciar al gobierno
del país? Esto es probablemente lo que muchos ya están pensando?
Que se está discutiendo la cuestión del
golpe militar está también claro con la declaración de Hugo Chávez del
jueves por la noche. Después de revelar un complot golpista descubierto
en Venezuela y hacer un llamamiento a la movilización de masas, él dijo
que en solidaridad con el pueblo y gobierno bolivianos él también
expulsaba al embajador estadounidense en Venezuela y retiraba al
embajador venezolano en Washington. Después añadió una advertencia al
ejército boliviano y dijo: "Cualquier movimiento de la oligarquía, los
yanquis o el ejército para derrocar al gobierno boliviano o asesinar a
Evo Morales, nos dará carta blanca para intervenir y apoyar cualquier
movimiento armado para restaurar al pueblo en el poder".
Es necesario un plan de lucha
Hoy, en la Paz se está celebrando un
pleno ampliado de la COB (su dirección nacional y los representantes de
todas las regiones y sindicatos), informarán mañana de todas sus
decisiones en reuniones similares en todos los departamentos. Esta es
una reunión crucial.
En la situación actual es necesario un
plan de lucha claro. La COB debería organizar una huelga general
indefinida, celebrar cabildos abiertos en todas las ciudades y pueblos,
crear Asambleas Populares (comités de acción), crear organizaciones de
autodefensa basados en estas asambleas, convocar y llevar a cabo el
arresto inmediato de todos aquellos implicados en las actividades
violentas e ilegales de los últimos días, y movilizar para expropiar la
propiedad de la oligarquía.
El ataque de la oligarquía sólo se
puede detener con la acción de las masas en las calles, pero éstas
deben estar armadas. Hace 35 años, unos días antes del golpe militar en
Chile, un millón de trabajadores se manifestaron en Santiago, exigían
armas para defenderse contra el golpe que todo el mundo sabía que
llegaría. Salvador Allende creyó hasta el último minuto que el ejército
y la oligarquía iban a respetar la institucionalidad democrática. Como
resultado, él fue asesinado junto a miles de trabajadores, campesinos y
jóvenes. El país se hundió en décadas de dictadura feroz. Esa debería
ser una poderosa lección.
Evo Morales y García Linera han
identificado correctamente la amenaza como un "golpe cívico de los
empresarios", pero ahora deberían de actuar consecuentemente.
Recibieron el apoyo del 67 por ciento en el referéndum revocatorio del
10 de agosto. Más de 2 millones de bolivianos les apoyan a ellos y a la
idea de una transformación fundamental del país. La oligarquía es sólo
una minoría, pero tiene el poder económico, armas, vínculos con el
ejército y el apoyo del imperialismo. Pero incluso con todas estas
cosas a su favor, ellos sólo pueden controlar las calles y parecer
fuertes debido a la inactividad del gobierno y de los dirigentes del
movimiento de masas.
Si Evo Morales hiciera un llamamiento a
los trabajadores y campesinos para que salieran a las calles a aplastar
la conspiración contrarrevolucionaria, los golpistas huirían, nada
podría detener a las masas movilizadas. Debería dar órdenes inmediatas
para detener a los conspiradores golpistas. Si la policía y el ejército
se niegan a obedecer estas órdenes, deberían hacer un llamamiento a la
tropa para que arresten a sus oficiales, distribuir armas a los
trabajadores y campesinos para que ellos mismos lleven a cabo las
detenciones. Debería aprobar un decreto para la expropiación inmediata
de la propiedad de los golpistas y un llamamiento directo a las
organizaciones de masas de trabajadores y campesinos para que lo pongan
en práctica. Y si el gobierno no está dispuesto a hacerlo, entonces la
COB y la CONALCAM deben tomar la iniciativa.
La situación es muy peligrosa. No es el
momento de las palabras ni de las negociaciones. Es el momento de la
acción, para poner fin de una vez por todas al poder de la oligarquía.
No hay tiempo que perder.
¡No al golpe en Bolivia o Venezuela!
¡No a la interferencia de EEUU!
¡Defender las revoluciones boliviana y bolivariana!
¡Aplastar a la oligarquía contrarrevolucionaria!
¡Avanzar hacia el socialismo!
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