Menú
Novedades por email
Revolución Bolivariana
Libros clásicos
Libros modernos
-
Reformismo o revolución. Respuesta a Heinz Dietrich (Alan Woods)
-
Razón y revolución, filosofía marxista y ciencia moderna (Alan Woods y Ted Grant)
-
Bolchevismo, el camino a la revolución (Alan Woods)
-
Lenin y Trotsky, qué defendieron realmente (Alan Woods y Ted Grant)
| Proceso histórico de una revolución en marcha |
|
|
| Viernes 31 de Octubre de 2003 |
|
Proceso histórico de una revolución en marcha
El actual proceso revolucionario en Bolivia tiene fechas históricas que le han antecedido y que permiten comprender la globalidad del proceso No pretendemos narrar toda la historia, pero si reseñar lo que consideramos son los momentos más importantes de un pueblo que no se cansa de buscar los caminos de su liberación social y económica. 1952: La primera revolución obrera Entre el 9 y el 12 de abril de 1952 se produjo en Bolivia una de las revoluciones obreras más grandiosas de la historia. Con la creación de organizaciones de doble poder al estilo soviets y la derrota del ejército burgués a manos de milicias obreras. Todo se inició cuando el 6 de mayo de 1951, Víctor Paz Estensoro, del Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR), partido populista burgués, gana las elecciones, y las transnacionales del estaño y la propia embajada gringa le hacen oposición, preparando un golpe militar, que lo impulsa el propio presidente saliente, Mamerto Urriolagoitía, quien, diez días después de haber realizado las elecciones, las anula y entrega el gobierno a una Junta Militar, encabezada por el general Ballivián. El gobierno de Ballivián entra rápidamente en crisis dándose el 9 de abril de 1952 un golpe de estado, a la cabeza del cual se encuentran sectores del MNR, los carabineros y la policía, lo cual es enfrentado por la mayor parte del ejército que los derrota. Pero el golpe desata fuerzas sociales que se manifiestan en los mineros. Estos se movilizaron hacia la Paz, concentrándose cerca de la capital y orientándose en las Tesis de Pulacayo, que planteaba para coyunturas como la presente, formar milicias obreras con organización militar de los sindicatos, asaltan un tren que transportaba pertrechos militares, apoderándose de los mismos, con los cuales deciden atacar a los militares que rodeaban La Paz, haciéndolos rendirse el 12 de abril. Los obreros milicianos victoriosos, obligan a los prisioneros a marchar en interiores por toda la capital, a cuya cabeza se encontraba la Federación Sindical de Trabajadores Mineros de Bolivia. A raíz de esta victoria obrera durante varios años, la única fuerza armada en Bolivia serán las milicias de la FSTMB y de la Central Obrera Boliviana. Pero la clase obrera no asume el poder sino que apoya a Víctor Paz Estenssoro, líder del MNR, para que asuma la presidencia. Esto se da pues confían en este partido burgués que se decía antiimperialista, enemigo de la oligarquía minera y amigo de los obreros. Estableciéndose una situación de “doble poder”. Por un lado, el poder de la COB y sus milicias, y por el otro, Paz Estenssoro que gobernaba sólo gracias al apoyo de la COB. La central obrera tenía al frente a uno de los burócratas más hábiles y siniestros de la historia: Juan Lechín Oquendo. Éste serviría de principal instrumento del gobierno y los capitalistas para sostener esa situación y contener los “desbordes” El Partido Obrero Revolucionario, de orientación trotskista y autor de las Tesis de Pulacayo, con influencia en sectores minoritarios del movimiento obrero, en vez de desarrollar consecuentemente las mismas, para orientarse hacia un gobierno obrero y popular en una Bolivia socialista apoya al nuevo gobierno patronal, lo que agravó la situación. Su política fue: “lo apuntalamos para que resista la embestida de la Rosca [la oligarquía minera], y llamamos al proletariado internacional a defender incondicionalmente a la revolución boliviana y a su gobierno transitorio...”. Equivocadamente el POR ponía al mismo nivel la revolución obrera boliviana que, en efecto había que defender y el gobierno patronal del MNR, dispuesto a sepultarla!. Para ese momento la COB organizaba a mineros y obreros fabriles, estudiantes y amplios sectores populares y campesinos. Era un “frente único” obrero, campesino y popular, de características “soviéticas”. Plantear todo el poder para la COB era un planteamiento realista y revolucionario. El gobierno del MNR, para ganarse el apoyo del pueblo, mientras reconstruía el ejército, tomó todo tipo de medidas como la reforma agraria, nacionalización de las minas, liberación de los campesinos indígenas de la servidumbre de los latifundistas, etc. Paz Estenssoro y el MNR, se lanzaron entonces en una política de disolución de los organismos de doble poder, mediante la minimización del poder que ejercían las organizaciones obreras y populares y para ello contaba con el apoyo político de Juan Lechín y la misma COB, siendo este el factor decisivo para que en el transcurso de los años lograran su objetivo. Doce años después, en noviembre de 1964, reorganizado el ejército por el MNR y encabezado por los generales René Barrientos Ortuño y Alfredo Ovando Candia, se produce un golpe de estado, que triunfa sin casi sin lucha. Paz Estenssoro huyó del país sin presentar resistencia. Considerándose fuerte a mediados de 1965, la burguesía desata una ofensiva militar para liquidar los restos del doble poder ocupando las minas, y derrota una huelga general convocada por la COB. El apoyo de las organizaciones obreras y sus dirigentes al nacionalismo burgués del MNR había resultado fatal. 1970-71: La nueva Asamblea Popular La derrota del “doble poder” en 1965, que se inició con la revolución de 1952, abre un período de reacción contra el movimiento obrero y popular. Se suceden los gobiernos militares: de Barrientos (1964-65), “copresidencia” de Barrientos y Ovando (1965-66), presidencia de Ovando (1966), otra vez Barrientos (1966-69), Siles Salinas (1969) y de nuevo Ovando (1969-70), los cuales no tenían la estabilidad que necesitaba la burguesía y el imperialismo para explotar las riquezas nacionales. Esta inestabilidad afectó al ejército que reemplazó en el poder al MNR. La guerrilla del Che, iniciada en 1966 y finalizada con su muerte el 8 de octubre de 1967, no logró engarzarse a ningún proceso de masas, pero fue un elemento adicional de conflicto. El 27 de abril de 1969, con la muerte del general Barrientos, quien se había erigido como árbitro sobre las clases, se agrava la desestabilización. aflorando nuevamente las contradicciones. El sucesor de Barrientos, Siles Salinas, por no poder convertirse en el “bonaparte”, apenas dura 4 meses. Lo sustituye el general Ovando, en septiembre del ´69. Este oscila a la izquierda, anunciando sorpresivamente el 17 de octubre, la nacionalización de la Gulf Oil. Se produce una “apertura democrática”. La COB reabre sus locales y los partidos de izquierda comienzan a actuar legalmente. Es la época de los “militares progresistas”, fenómeno que se da también en Perú y Ecuador. La COB, sin aprender de su historia, y nuevamente bajo la dirección Lechín, le da apoyo global al nuevo gobierno burgués capitalista. Pero la inestabilidad no estaba resuelta y el 6 de octubre de 1970, un sector del Ejército intenta un golpe de estado lo cual inicia tres días de “vacío de poder”, donde existen casi simultáneamente los “gobiernos” de: el triunvirato golpista de los generales Guachalla, Sattori y Albarracín, el del presidente Ovando quien no había formalmente abandonado el poder y un tercero cuando el 7 de octubre, el general Juan José Torres, ex comandante del Ejército, se apodera de la base de El Alto de la Fuerza Aérea y comienza a formar otro gobierno. En El Alto una gigantesca manifestación obrera y popular lleva a Torres desde El Alto a la Plaza Murillo, donde está la sede presidencial: el Palacio Quemado. El general Torres se hace cargo de la presidencia jurando ante el pueblo. Se abre así un nuevo proceso revolucionario, pero distinto al iniciado en abril del 52, pues las masas no están armadas ni han derrotado al Ejército. Con su movilización tan solo decidieron el triunfo de una fracción militar sobre otra. Cuatro meses más tarde, en enero de 1971, un desconocido coronel de derecha, Hugo Banzer, intenta un golpe, fracasa y se asila en la embajada de Argentina. El 1° de mayo de ese año se produce una gigantesca manifestación de 50.000 obreros en La Paz y se instala la Asamblea Popular, constituyéndose un frente único de las direcciones de la COB, los sindicatos, los partidos de izquierda, las agrupaciones estudiantiles, y sectores campesinos y populares. Esta Asamblea Popular adolecía de dos debilidades, que le impedían semejar a la de 1952. La primera es que su desarrollo era producto de un acuerdo entre direcciones de esos sectores, en su gran mayoría burocráticas, como la del nefasto Lechín, y por otro lado no tenían como política el desarrollo del poder popular como alternativa del poder burgués. No se planteaban un trabajo en el seno de las fuerzas armadas para ganarse a los conscriptos y a los oficiales realmente identificados con un proceso revolucionario. Al contrario. la dirección de la Asamblea Popular confió en los “militares progresistas”, lo que perdió el proceso abierto. En esta nefasta política jugó papel importante la política estalinista. Por otro lado las organizaciones guerrilleras le daban la espalda al proceso revolucionario, pues ni hacían trabajo dentro de las organizaciones de masas, ni sobre las bases del ejército, as´como tampoco reivindicaban el armamento del pueblo. Ellos se asumían como el ejército del pueblo. Ante la inexistencia del desarrollo de una política de poder obrero y popular, el 19 de agosto, Banzer, después de pactar con el MNR de Paz Estensoro y con la Falange Socialista Boliviana, de extrema derecha, da un nuevo golpe, aplastando la débil resistencia que se ofrece al mismo. No aparecieron los militares progresistas. 1985: Los mineros toman La Paz En marzo de 1985, los trabajadores bolivianos enfrentaron con una huelga general de 16 días al gobierno de Hernán Siles Zuazo, el antiguo líder de la “izquierda” del MNR, que ahora encabezaba la UDP (Unión Democrática Popular), un “frente popular” de partidos patronales y reformistas que desde 1982 gobernaba para la burguesía. Siles Zuazo y la UDP, ascienden al gobierno tras un repunte en las movilizaciones populares, vendiendo la idea de que el problema era la “democracia” pero ya en marzo de 1985, las masas lanzan contra el gobierno una huelga general de 16 días. 10.000 mineros armados con dinamita ocupan la capital. La crisis política y social y la empuje de las movilizaciones divide al ejército por lo que no tiene capacidad de reprimir. Se ocupa la sede de gobierno. En Oruro, una importante ciudad , los trabajadores desalojaron del poder al Prefecto. Entre tanto, los campesinos apoyan el movimiento huelgario bloqueando los caminos. La población de La Paz se solidarizaba con los mineros y el movimiento estudiantil luchaba al lado de los trabajadores. Todo un frente social que empuja hacia la revolución. El problema del poder está planteado para la COB y las organizaciones de masas campesinas y populares. Pero las direcciones traidoras con Lechín a la cabeza transforman la movilización revolucionaria, que instala nuevamente una situación de doble poder, en una miserable salarial, que la inflación se come en días. Alago similar a los sucedido en Francia en 1968. La lucha es así desactivada. Los mineros vuelven al trabajo sin haber alcanzado el poder. Para reforzar la desmovilización de las masas, Siles Zuazo adelanta un año la convocatoria a elecciones. Lo que le da buenos resultados. En agosto asume la presidencia otra vez Víctor Paz Estenssoro. En septiembre estalla una nueva huelga general que es derrotada por el gobierno. El último gobierno de Paz Estenssoro, que tiene al “Goni” Sánchez de Lozada al frente del equipo económico, inaugura el neoliberalismo en Bolivia. Se desarrollan las privatizaciones y el cierre masivo de las minas. El proletariado minero, la columna vertebral de la clase trabajadora boliviana, es diezmado con los despidos en masa. La conciliación de clases esta vez bajo las esperanzas en un gobierno patronal de “izquierda” y en el “régimen democrático” logró contener el tercer proceso revolucionario iniciado por los trabajadores bolivianos. Las tesis de Pulacayo La FSTMB (Federación Sindical de Trabajadores Mineros de Bolivia) fue fundada en 1944. La mayoría de sus dirigentes, encabezados Juan Lechín Oquendo, respondían al MNR (Movimiento Nacionalista Revolucionario). Había asimismo minorías del Partido Obrero Revolucionario (POR), trotskista, y del stalinismo (PIR). El ímpetu revolucionario que traía el proletariado minero hizo que en noviembre de 1946, en el Congreso de Pulacayo de la FSTMB, se votaran las “Tesis” presentadas por los delegados del POR, a pesar de que no eran mayoría. Las históricas Tesis de Pulacayo planteaban un programa revolucionario para los mineros, la clase trabajadora y el pueblo de Bolivia. Comienzan sosteniendo el rechazo a la colaboración de clases, junto con la lucha contra la burguesía, los terratenientes, el imperialismo y el fascismo. Levantan un conjunto de reivindicaciones transitorias, orientadas hacia la toma del poder. Citamos sólo algunas líneas: “[...] 1. Salario básico vital y escala móvil de salarios... “[...] 2. Semana de 40 horas de trabajo y escala móvil de horas de trabajo... Sólo estas medidas nos permitirán evitar que los cuadros obreros sean destrozados por la miseria y que el boicot patronal cree artificialmente un ejército de desocupados... “[...] 3. Ocupación de la minas... Los Comités de Minas deberán decidir los destinos de la mina y de los obreros que trabajan en la producción... ¡Para rechazar el boicot patronal, ocupad las minas! “[...] 6. Control obrero de las minas... Los obreros deben controlar la dirección técnica de la explotación, los libros de contabilidad, intervenir en la designación de empleados de categoría y sobre todo deben interesarse en publicar los beneficios... y los fraudes que realizan cuando se trata de pagar impuestos... ” “[...] 7. Armamento de los trabajadores... Si queremos evitar que la masacre de Catavi se repita [1], tenemos que armar a los trabajadores... ¿De dónde sacar armas? Lo fundamental es enseñar a los trabajadores de base que deben armarse contra la burguesía armada hasta los dientes; los medios ya se encontrarán. ¿Hemos olvidado que diariamente trabajamos con poderosos explosivos? “Toda huelga es el comienzo potencial de la guerra civil, y a ella debemos ir debidamente armados. Nuestro objetivo es vencer, y para ello no debemos olvidar que la burguesía cuenta con ejército, policía y bandas fascistas... Todos los sindicatos están obligados a formar piquetes armados con los más jóvenes y combativos. Los piquetes sindicales deben organizarse militarmente... “¡Contra futuras masacres, cuadros obreros armados!” ------------------------------------------------- NOTA: 1.- Masacre de Catavi: el 21 de diciembre de 1942 el Ejército ametralló una marcha que había partido de la mina Siglo XX hacia la localidad de Catavi, donde estaba la gerencia. Murieron decenas de obreros, mujeres y niños. El lugar de la matanza vino a denominarse “Campo María Barzola”, que era el nombre de una mujer caída que encabezaba la marcha con una bandera. Asimismo, el 21 de diciembre es recordado todos los años como el “Día del Minero”. |





